martes, 18 de febrero de 2014

No estaba solo

La imagen de Marwan, en niño sirio que emprendió una "solitaria travesía" camino de su salvación, ha dado la vuelta al mundo en las últimas horas. Lo fotografió Andrew Harper, representante del Alto Comisionado de la ONU. La noticia ha sido reflejada en numerosos medios de comunicación. Este enlace de ABC puede dar una idea: http://www.abc.es/internacional/20140217/abci-solitaria-travesia-marwan-nino-201402172124.html.

Escasas horas después, se ha descubierto que Marwan no deambulada solo por el desierto con una bolsa como único equipaje. La fotografía está manipulada, acercada, para que el lector, quienes visualizamos la imagen, perdamos la perspectiva de lo que sucede a su alrededor. El fotógrafo Miguel Ángel Morenatti, en su facebook, es de quien he podido conocer los hechos, y aporta la imagen completa:


Es obvio que esta maniobra de quien haya decidido recortar la fotografía de Harper no resta ni un ápice de importancia al drama que se vive en Siria. Lo que sí viene a demostrar es en lo que se está convirtiendo el periodismo y el peligroso fenómeno vírico que han adquirido las redes sociales en las que sus participantes consideran que cualquier texto que leen es el evangelio de la vida. Frases que Gandhi nunca dijo acompañan a sus fotos, estadísticas inciertas que enojan más al personal cuando de comparar los salarios se trata, afirmaciones de políticos que jamás han asegurado y bichos con tres cabezas recién nacidos de una cabra mezclada con un ornitorrinco mientras un vídeo demuestra que vieron a una sirena hace años en el mar Báltico.

Alguien tendrá que poner coto no solo a la manipulación de la que hacen gala los medios por tal de vender, sino también a la cantidad de imbecilidades que cada vez proliferan más en los muros de redes sociales como facebook. Una sociedad preparada no cree en faunos que hablan. Y por cierto, unos buenos cristianos que tanto rezan o salen en cofradías tampoco resulta lógico que no se percaten de virus que dejan huellas en sus muros de haber pinchado vídeos pornográficos, que después se les ve indignados despotricando contra el aborto y el ocaso de una sociedad pecaminosa y promiscua. Que conste que cada uno ve lo que quiera, pero no vengan luego a dar lecciones porque a todos, más tarde o más temprano, se les ve el plumero de la incoherencia. Y otros también. 

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