domingo, 5 de enero de 2014

Justicia social para evitar el pasado


  http://www.abcdesevilla.es/sevilla/20140105/sevi-incendio-santa-marina-resucitado-201401050921.html

Parece que han sido unos anarquistas, posiblemente chalados. Si es así, este hecho tiene una importancia relativa. La sociedad no permitirá que grupos de locos nos retrotraigan a tiempos que más vale no recordar.

Pero puede llegar el momento en el que las personas, en su desesperación por la situación de pobreza y falta de horizontes que padezcan, no encuentren la respuesta deseada en unas instituciones que deben remangarse mucho más y poner los pies en el suelo para cumplir con lo que no es motivo de fotos en redes sociales ni medios de comunicación, sino una obligación: ayudar al que lo necesita. Y no solo con una caridad que se convierte en granos de arena en el desierto, sino con una radical actitud que, acorde con los tiempos, nos predisponga no a ser caritativos, sino a ser justos.

El mundo no necesita caridad, sino justicia social. Pero esa labor no se hace en un par de horas recogiendo arroz en un supermercado, sino denunciando públicamente a los causantes de este desastre de sociedad creada, saliendo a la calle, defendiendo a los trabajadores explotados aun a costa de nuestro empleo, poniendo la cara colorada a tanto ladrón -no solo existe este fenómeno en la clase política-, apoyando y exigiendo los cambios de leyes; no participando del juego inmoral de clubes de fútbol sustentados por la especulación inmobiliaria, el dinero público y entradas a doscientos euros; de caprichosos cambios de pasos en hermandades y altares de iglesias; de partidos políticos innecesarios creados o mantenidos al albur de intereses personales; de locales que explotan a mujeres humilladas donde muchos acuden con tarjetas de crédito; de una televisión zafia que induce al enfrentamiento entre los seres humanos; de revestidos con sotana frustrados en su pederastia a los que se les dan atriles o se les ordena calladamente cambiar de ciudad para ocultar sus vicios; de quienes aprovechan la coyuntura para mostrar su odio visceral a Dios; del consumismo paroxístico de estos días y de esta misma mañana...

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