martes 10 de enero de 2012
Hay cosas que no tienen remedio...
Hay cosas que no tienen remedio, porque grandes son los males y los grandes remedios son cosas de valientes. No es una cuarteta de Juan Carlos Aragón lo que acabo de escribir, más quisiera yo... De manera que al citar a este autor ya me presento como un amante del Carnaval, aunque desde siempre del que se canta en el Teatro Falla. Qué le vamos a hacer, dicen que eso no es la fiesta, que las carnestolendas genuinas se viven en la calle, disfrazados y dándole al bombo y al platillo, a la botella y por lo que veo, a las escasas horas, sortear mantas enteras de cristales y vómitos de foráneos y gaditanos borrachos a los que les importa un carajo esta fiesta porque cualquier excusa permite hacer el bárbaro.
Me gusta el COAC, las agrupaciones, la música, las letras, las coplas a fin de cuentas. Pero ni eso parece salvarse del endémico problema que padece Cádiz. Hay cosas que no tienen remedio, porque grandes son los males y los remedios son cosas de valientes. Cádiz es así, qué vamos a hacerle, que también escribió JCA en un pasodoble. Capital del paro y de las colas por pamplinas, de las peleas de enteradillos, de los viejos del lugar a la altura de los imberbes, de los sofás en las calles rodeados de porquerías en los lunes al sol del Falla. De angangos que empozoñan y convierten en payasas las exigencias ciudadanas a quienes nos roban, de escudos de un club convertido en un hilvane más de un trapo al que llamamos ciudad, de un giñapo que no serviría jamás de ejemplo para callar la boca y sonrojar la cara del cretino del hijo de la Duquesa.
Hay cosas que no tienen remedio, porque grandes son los males y los remedios son cosas de valientes. Y a cobarde no nos gana nadie mientras haya vino y rosas, aún sea pirriaque y de plástico. No te metas en ná que tó se sabe es el lema que figura, escrito con zumo de limón, rodeando la heráldica gaditana. Pegamos fuego en la cola del Falla y surge de la nada la máxima que nos distingue, las letras oscuras dejando a la vista el chovinismo barato, la gracieta de dudar si la de la foto del periódico es una indigente o una gachí con una manta por encima, dormitando, esperando que se abra una taquilla. Los cartones del bingo han pasado de la arena al cemento frente a la Facultad de Medicina que antaño daba lustre a una ciudad ilustrada y ahora deslustrada de basura alineada en un reguero que envuelve a un coliseo profanado.
Hay cosas que no tienen remedio, porque grandes son los males y los remedios son cosas de valientes. El remedio es tachar de antigaditano a quien le abochorna esta imagen y tomar café tras sellar el paro. Los males lo provocamos pocos y debemos marcharnos porque no entendemos la idiosincracia del tercermundismo con 'aje', el arte (?) de Paz Padilla diciendo "el palacio de Maribel" (por Marivent) en televisión, los Reyes Magos de barriadas vestidos de mamarrachos y Valcárcel invadido por confundidos criticados por pijos.
Queda poco para que llegue, así que feliz Carnaval.
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