domingo, 12 de junio de 2011

Insensibilidad

He ido a la playa al mediodía de un domingo, sin que sirva de precedente. Las playas en las jornadas dominicales son iguales de repugnantes que las colas de los bancos. Hay mucha gente que no se lava el sobaco y mucho cateto suelto, lo que no es óbice para que comprenda que existen trabajadores -en este país quedan algunos, el resto está desgraciadamente en paro- que sólo tienen el domingo para disfrutar de un día de asueto.

Camino de Camposoto, por el vial de acceso a la playa, contemplé algo que quizás vaya a juego con el 'espíritu playero' de los domingos. Un sujeto venía con su coche de frente y observó una gaviota caminando por la carretera, de espaldas a su vehículo. Cuando llegó a ella no sólo no aminoró su paso, sino que la observó y sin comprobar si el animal se había retirado, la atropelló con las ruedas aplastándola totalmente. El hijo de puta hizo amago de mirar hacia el lado, notó el salto provocado por el atropello y delante de mis narices -yo venía de frente- continuó su camino dejando al ave en la calzada.

Lo que me faltaba para jurar que no voy más a la playa un domingo. Con un poco de suerte, el tipo ha sufrido un accidente de camino a su casa. Así de claro lo digo.

Os dejo una fotografía de una gaviota que me pareció curioso verla en Málaga sobre el techo de un coche, en plena urbe, el pasado enero.

1 comentario:

Aroma de mujer dijo...

Los hay inhumanos...
Pero tambien los hay que no aplastan solo a una gabiota, sino a familias enteras sin importarle un comino.( Alusión a su ultima entrada)



Un saludo gaditano