lunes, 31 de enero de 2011

John Barry




Me levanto esta mañana con la noticia del fallecimiento de John Barry (1933-2011).

No recuerdo cuántas veces he escuchado 'Memorias de África'. La gran película de Sydney Pollack se estrenó en aquellos años en los que las luchas por los Oscar eran merecedoras de seguirlas desde el momento en el que se producían las nominaciones. En aquella ocasión, Barry competía por la estatuilla con su extraordinaria partitura enfrentándose nada menos que a Quincy Jones y su 'El color púrpura'. Y no sólo le ganó la partida al score escrito para el drama de Spielberg, sino que 'Memorias de África' consiguió vencer nada menos que a 'Agnes de Dios' de Georges Delerue o a Maurice Jarre por 'Único testigo'. Ya véis, hoy se producen encendidas alabanzas a Zimmer y su 'Inception'. En música de cine, cualquier tiempo pasado fue mejor...

Lo reconozco y no me corto un pelo. Como pille 'Memorias de África' en un canal televisivo, tras decenas de veces en las que la he visto, tengo que volver a pegar mis ojos al televisor hasta que la vista empieza a nublarse y el dolor de tráquea a invadirte por el pecho. Como dejes escapar la primera lágrima, ya es imposible detener el resto. La vi en el cine, tenía apenas dieciséis años, buena edad para pensar en divertirme y ver películas de terror italianas a las que llevar a las niñas para achucharlas y que sus perfumes quedaran impregnados en tu regazo sin que quisieras que te lavaran la camisa durante los días posteriores. Pero me fui a 'Memorias de África' y todos se rieron de mí al salir porque yo era una magdalena. Al día siguiente busqué el vinilo y lo compré, traía una canción ('You´re Karen') que, posteriormente en la edición del CD, no vino incluida. Estaba intepretada por Al Jarreau. Los que contamos con el disco disfrutamos de ese privilegio.

Barry no sólo era 'Memorias de África', ni sus composiciones para las películas de James Bond. Me resulta además cansino escribir un rosario de datos y scores que ya todos conocéis y que hoy figuran en todos los espacios de internet. John Barry es grande también por su magistral 'El hombre que vino del mar', compuesta en 1997, un gélido drama amoroso al que el compositor salva en los momentos románticos con su estupenda música. Recuerdo 'La letra escarlata', o antes en 1968 su magistral 'El león en invierno'. Y para un lobo de escuálidas patas llamado 'Calcetines' compuso unos minutos grandiosos en la obra más premiada de Kevin Kostner.

He discutido con músicos durante horas enteras sobre John Barry. Su característico estilo puede hacerlo teóricamente limitado en cuando al dinamismo notal y tonal. Los más escépticos con él, aun reconociendo que se trata de un maestro, hablan del uniforme relleno orquestal armónico con un prolongado uso de redondas en las cuerdas en una buena parte de sus obras. Lo que resulta aún más evidente y admirable es que, manteniendo esa forma compositiva y una obra tan prolija, seamos incapaces de encontrar dos bandas sonoras iguales de Barry como sucede en otros. Sus melodías, marcadas por el mismo patrón, jamás las ha repetido, algo que sí estamos ahítos de comprobarlo en compositores tildados de maestros. Pero el universo de Barry es tan aparentemente similar como abierto al juego de viento-metal sin limitaciones compositivas, rabiosamente rico, en el que el espectador logra identificar su estilo casado con las emociones que produce.

Se ha ido un grande entre los grandes. Se ha marchado el compositor que, personalmente, tras Miklós Rózsa y Bernard Herrmann, mayor cúmulo de sensaciones ha causado con su música en mi corazón a través de mis oídos y mis ojos.

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