viernes, 28 de mayo de 2010

Carajotes

Perdóneme, pero es usted carajote. El de la foto de arriba de este texto no. Ese es un listo como muchos otros de la cosa esta del balón. Lo de ser imbécil va por usted mismo. Sí, sí, el que está leyendo. Especialmente si reúne las características de miles, millones de cretinos que se atreverán a calificarme de demagogo por el mero hecho de poner los puntos sobre las íes.

Un periodista majadero que se cree gracioso humilla a un pobre hombre que pide limosna por las calles y varios descerebrados le lanzan a su platillo unas cuantas tarjetas de crédito. Un club de fútbol que se come el piquito con alguna que otra caja de ahorros pública se gasta 90 millones de euros en un futbolista, el mismo club que ahora se saca de la chistera 16 millones para traerse a su banquillo al gilipollas de la foto (ahora sí va por él). Los futbolistas de la selección española van a embolsarse 550.000 euros cada uno si ganan el Mundial, y para evitar el qué dirán, una parte irá destinada a obras sociales, dicen. El fútbol genera dinero, cierto, y con el balón no vamos a solucionar los problemas del mundo. Pero nadie denuncia cuánto deben los clubes a la Seguridad Social, es decir, a nuestros bolsillos, desde hace años. Los que deciden en este país optan por recortar la pensión de mis familiares más mayores antes de cerrar un estadio e impedir que corra el balón y 22 tipos de corto detrás de él hasta que de una puta vez paguen lo que deben a las arcas públicas. Mientras muchos no comen, otros tiran de las tarjetas de crédito para irse de putas aprovechando los viajes de los equipos de los que son consejeros o beben Moet Chandon fumándose un puro en el palco. Y usted, querido amigo, discute en el bar tomándose el café como un poseso con el colega de barra por quién va a ganar la liga. O no duerme esta noche porque su equipo esté a dos puntos del descenso. Y para que no piense más de lo habitual, le endosan -como en otros tiempos- partidos de fútbol en el televisor a diario. Y le importa tres puñetas la especulación inmobiliaria con dinero de ayudas públicas para construir tres campos de fútbol y dos vestuarios que pomposamente llaman 'ciudades deportivas'. Son sólo varios ejemplos. Podemos poner muchos. Y me gusta tela el fútbol, pero odio la obscenidad inmoral en lo que se ha convertido con la anuncia de casi toda la sociedad.

Lo dicho. Carajotes.

domingo, 16 de mayo de 2010

Jesús y 'sus legionarios'

La Noria es un programa curioso. En algunas facetas presenta similitudes con la generalmente díscola programación de Tele 5 , en otras mantiene un sólido empaque de espacio de opinión con diversidad de temas que quizás sea la piedra angular de su interés. Esta noche, sin ir más lejos, ha contado con nada menos que un ministro, José Blanco, e intercalando otras estupideces como dos concursantes de Gran Hermano que están liados, se han analizado aspectos políticos del país y la polémica generada entorno a los 'Legionarios de Cristo'.

La Noria lo presenta Jordi González, que por si alguien se pregunta cómo es posible que a Jorge Javier Vázquez le den el Premio Ondas por hacer de moderador sin moderar y otros no lo tengan, que sepan que al presentador del programa de las sábados por la noche de Tele 5 ya se lo han concedido en dos ocasiones. Al menos nos consolamos con ese dato. De todas maneras, lo de los premios no deja de ser algo muy tocapelotas en estos tiempos. Ahora mismo aparece en pantalla Pilar Rubio porque ha recibido un Micrófono de Oro. Y la Pantoja como una diva en la ceremonia de esos premios. Qué coño sabrá ese oscuro personaje de lo que es la profesión radiofónica,...

En realidad no quería reflexionar sobre premios como el Nobel a Obama, paladín de las injusticias universales. Lo que me tiene con arcadas de fatiga es escuchar la expresión 'Legionarios de Cristo' en televisión desde hace cuarenta minutos. Escucharla no sólo catódicamente, sino en el mundo. Me da repugnancia los casos de pederastia llevados a cabo por el tipo ese que manda ahí, pero me da la misma grima saber que el Vaticano permitió en 1941 que una orden religiosa se llamara 'Legionarios de Cristo'. Como si Jesús hubiera necesitado, necesitara, militares. El diccionario de la RAE deja a las claras que el concepto etimológico de la palabra 'legionario' es total y absolutamente militar. Si Jesús hubiera tenido militares a su lado para propagar sus enseñanzas, le hubieran dado para el pelo a la panda de amiguetes que fueron a Getsemaní a prenderlo. Rebanarle una oreja a un sicario era lo menos que le podía haber pasado al grupito. Jesús se rodeó de doce chavales, un puñado de piojosos, un niño apenas quinceañero que fue Juan el Evangelista, que tuvo los dos cojones que no demostraron otros, un club de fieles mujeres entre los que se encontraba una prostituta y dijo diáfanamente que quien tocara a un niño más vale que se colgara una piedra de molino al pescuezo y se fuera al carajo. Pero de ahí a militarizar su ideología, nada menos que con legionarios, va un trecho. Así que el Papa podría aprovechar que está loco por reorientar a los mal llamados 'Legionarios de Cristo' y, tras expulsar de su seno a un puñado de hijos de puta degenerados, cambiar el nombre a la congregación para que no nos de asco a los que creemos que el cristianismo debe despojarse de terminología que suena tan casposa como ultra, muy peligrosa, anacrónica, inadecuada y tan alejada de los postulados reales de Cristo.

martes, 11 de mayo de 2010

'Poniente': las palabras que abren las puertas del mundo que fue...


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El escritor José Carlos Fernández Moreno presentó su nuevo libro, el décimo de su trayectoria literaria, el sábado 8 de mayo en el marco de la Feria del Libro de Cádiz. Poniente es el título de una obra que compendia una quincena de relatos de diferente temática y extensión, desgranada en la presentación por el escritor Enrique Montiel. Su amistad personal con el autor no lo ha condicionado para reflexionar sobre el nivel literario demostrado por Fernández Moreno en este Poniente, un título tan bello como algunas de las palabras dedicadas por el presentador, que destacó el carácter retrospectivo de una buena parte de las historias narradas en este libro, "palabras que abren puertas a un mundo que fue", aseveró Enrique Montiel, entusiasmado con algunos relatos de añejo sabor léxico. "Llueve en el patinillo" es el título de uno de los cuentos cuyo inicio leyó el presentador, dejando claro a la vez que no se trata de un conjunto de historias ancladas en el tiempo o peyorativamente de añoranzas.

A Montiel le agradan los "Cuentos así de breves", historias de apenas una, dos, tres líneas en el libro, intemporales y que, en numerosas ocasiones, invitan al lector a seguir escribiendo mentalmente la resolución de lo que deja entrever el escritor. Al menos a mí me sucede, aunque eso no lo comentara el amigo Enrique Montiel, que citó en este tipo de literatura breve a Augusto Monterroso, el escritor guatemalteco, erigido en la figura más notable del microrrelato en lengua española.

"Un libro de madurez, de una rara perfección y mucha intención, con cuentos de un nivel de calidad muy alto y fulgores narrativos pequeños,..." fueron algunas de las palabras del presentador hacia una obra que os recomiendo enfervorizadamente. Hay relatos históricos de gran envergadura narrativa, otros hitchcockianos, algunos de una candidez propia para los más amantes de la literatura doméstica y algunas historias que envuelven dardos inteligentemente encubiertos no exentos de crítica. Ya está a la venta, no os lo perdáis. El día 20 de mayo será la presentación en San Fernando, en el Centro de Congresos y Exposiciones 'Cortes de la Real Isla de León'. Os dejo un vídeo del acto del sábado en el Baluarte de la Candelaria y una foto en la que aparece un buen amigo y filólogo, Pedro Payán Sotomayor, que estuvo presente entre otros invitados.

viernes, 7 de mayo de 2010

Locos sueltos

Recuerdo a Paco Ibáñez dibujando sus viñetas con los personajes de Mortadelo y Filemón entre otros. Cuando alguno de ellos desvariaba en sus palabras reflejadas en los típicos bocadillos, el coprotagonista de la historieta lo miraba extrañado y, sobre su cabeza, Ibáñez dibujaba una gran exclamación o un esbozo de Napoleón caricaturizado. Con ello quería decir que al personaje que 'hablaba' en ese momento se le había ido la cabeza. Se había vuelto loco.

¿Qué es un loco, dejando a un lado el concepto médico del término? Ibáñez lo simplificaba en Napoleón, pero es obvio que los que deliran no llevan un ros militar en la cabeza ni tienen la mano metida en una guerrera a la altura del estómago. Los locos proliferan y parecen personas normales, os lo aseguro.

Hace años que los/as desequilibrados/as me producen sumo interés porque el estudio de sus comportamientos, lejos de indignarme, me aportan mucho para analizar al ser humano. Teniéndolos de lejos, claro está, y a veces cerca para profundizar en los conocimientos. Son individuos admirables porque logran camuflarse entre la gente normal, como uno más, y sólo al cabo del tiempo diagnosticas su locura sin temor a equivocarte. Claro está que el loco es un personaje peculiar, pero no por ser peculiar se está majara. Hay seres humanos con rarezas, como yo: me encierro en el aseo aun viviendo solo, no abro la puerta de mi casa jamás aunque quemen el timbre, aborrezco la fealdad -hoy día abunda en la gente y en las cosas-, me gusta la música de Bernard Herrmann,... Pero no creo que esas peculiaridades puedan utilizarse contra mí para calificarme de ido despectivamente. Otros defecan delante de sus hermanos con la puerta del wc abierta, escuchan a Camela o tienen la puerta de su casa abierta de par en par todo el santo día. Y nadie los llama locos.

El loco tiene un principal problema interior: se cree sus patrañas. Hay locos sensibles, angelitos míos, tanto que se inventan lo que dicen, se autocompadecen por alguna que otra carajotada que les ocurre y piensan a pie juntillas que sus delirios son ciertos. Algunos lo hacen público, que hoy día la indiscreción está a la orden del día en esto de internet, y te venden una moto cuyo carburador está averiado casi de nacimiento, aunque eso sí: te percatas de ello al cabo del tiempo.

El loco en ocasiones se enorgullece de serlo al creer que su desvarío es un estado emocional particular del que pavonearse por ser distinto al vulgo. Los palmeros de los locos le ríen las gracias y el loco entonces se envalentona. El loco parece tener una línea fija y recta de actuación, pero nos la da con queso en todos los aspectos, oiga. Hoy piensa una cosa y enaltece algo, mañana pasa página y le da por otra. Y así sucesivamente, creyéndose sus amoríos con lo divino y lo humano. En un buen porcentaje de casos es un liante y jode grupos humanos o relaciones. Si no lo pillas a tiempo, zas: ya ha enrollado la cosa de tal manera que no tiene solución.

El loco, ufano de gloria, necesita tener gente alrededor de su pelaje para desarrollar su desequilibrio. Como buen loco, a veces le puede la irascibilidad y la lía en público para pedir perdón a los diez minutos o hacer como el que ignora a los cuerdos. El loco además suele tener problemas en el seno familiar porque su familia está también tocada de la mollera y suceden cosas que, concatenadas con el objetivo de realizar un somero estudio, sirven para llegar a la conclusión de lo congénito de su quijotismo.

Hay locos pánfilos que salen detrás de los pasos, esos no hacen daño. Hay locos catetos y de golpes de pecho que salen delante de ellos y que no sirven ni para hacer puñetas por mucho que saquen el pescuezo para salir en la foto o autoengañarse con lágrimas. Porque el loco se autoengaña, recordemos lo dicho. Esa es su mayor desgracia.

Hay tanto loco suelto que voy a volverme uno más de ellos, así que confieso que yo me vuelvo loco... cada vez que compruebo que el tiempo los pone en su sitio. Mientras los mantengo tan a raya que es como si no existieran. Menos cuando me da por estudiarlos. Tan apasionantes, tan atormentados, tan divertidos... tan patéticos.

domingo, 2 de mayo de 2010

Ya a la venta el número 14 de SAN FERNANDO COFRADE

Este domingo 2 de mayo sale a la calle el número 14 de SAN FERNANDO COFRADE. Desde primera hora de la mañana estará disponible, al precio de sólo un euro, en medio centenar de establecimientos isleños de venta de prensa –papelerías, kioscos, librerías, etc.- En la web www.sanfernandocofrade.net- se detallan los puntos de venta. Asimismo, y dada la demanda procedente de cofrades de la capital gaditana, existe un punto de venta en la capital gaditana, la tienda Cádiz Pasión, situada en la calle Marqués del Real Tesoro con esquina a Sacramento, donde también podrán adquirirse ejemplares no sólo de número 9 sino también de quincenas anteriores desde el número 2, si bien los números 2 y 12 están agotados.
El número 14 de SAN FERNANDO COFRADE incluye amplia información, entre otros temas, de un estudio sobre lo que ha costado sacar sus cortejos penitenciales a las hermandades isleñas, las novedades de las hermandades de gloria, una entrevista al hermano mayor de la hermandad de la Vera-Cruz, varias obras importantes de artistas isleños para el patrimonio andaluz y algunas primicias informativas sobre nuestras cofradías de sumo interés, a lo que se suma la primera parte del trabajo histórico realizado por el historiador Fernando Mósig Pérez sobre las cofradías isleñas durante el asedio francés y el primer centenario (1910).

SAN FERNANDO COFRADE incluye este domingo las habituales colaboraciones de José Ribera Tordera, Francisco Lozano, Ángel Mozo Polo y José Martín Pérez Jiménez, así como la esperada página gráfica histórica del Archivo Quijano. Asimismo, se incluyen las páginas dedicadas a las Semanas Santas de Sevilla y de Cádiz. El rotativo estará a la venta desde el domingo 2 hasta el jueves 13 de mayo.