lunes, 22 de marzo de 2010

STAR WARS en Madrid

Yo no tengo nada en contra de que por aquí, cerquita de África en no pocos aspectos para desgracia de los gaditanos y de los propios africanos, podamos disfrutar -es un decir- de siete conciertos de Pasión Vega en apenas un par de años. Respeto mucho a esa chica que ha sacado hace poco un disco de casposos hits perdidos en el tiempo siempre recurribles para estos casos. Tampoco reclamo un decreto ley mancomunitario que prohíba que los teatros de la provincia ofrezcan en sus temporadas los mismos espectáculos en numerosas ocasiones. Es como tratar de ir al cine a ver algo que de verdad es cine y comprobar que en todas las salas proyectan 'Avatar'. Que no contento con el Carnaval -que me agrada muchísimo- en febrero, les den por poner a los coros a cantar en agosto. O algún pueblo rezagado aún firme contratos con los Morancos.

No. Yo propongo sumar, no restar. Para quienes deseen lo que comento y similares, que se lo metan entre pecho y espalda, se engollipen de ripios de medio pelo y participen del 'pan y circo'. Pero yo tengo derecho a lo que también me gusta. Es la dictadura de 'lo que hay' sin ser verdad porque haber hay, permitidme la aliteración. Por eso me parece lamentable que yo tenga que marcharme a Madrid para uno de los conciertos de la década en España, el de la orquesta sinfónica y coro The Royal Philharmonic Concert Orchestra dirigidos por Dirk Brosse en el espectáculo audiovisual Star Wars in Concert, una idea -cómo no- de George Lucas consistente en la narración de la historia de La guerra de las Galaxias nada menos que a cargo de Anthony Daniels, el actor que dio vida al robot C3PO y que asiste en directo a cada concierto para dirigirse al público.

Más de dos millares y medio de personas a las seis de la tarde y otros dos millares y medio apenas cuatro horas después, entre las que me encontraba, disfrutaron de un espectáculo memorable, en el que los músicos de la Royal Philharmonic Concert Orchestra entre las palabras breves a modo de pinceladas históricas de Daniels ofrecieron un extraordinario concierto, mientras una gran pantalla gigante servía de escenario para que pudiéramos presenciar las secuencias de determinadas películas de la saga galáctica.

Vaya gozada. Qué concierto. Entre 20 y 80 euros la entrada, el precio daba igual al contemplar se mejante espectáculo. Juego de luces, láseres, efectos de sonido, imágenes, torrente de fusas al aire procedente de violines, chelos, tubas, trompas -absolutamente excepcionales- y virtuosismo apabullante en el clarinete que abre el desarrollo del tema 'Across the Stars' de Star Wars-El ataque de los clones, que me provocó el molesto pero delicioso a la vez dolor de tráquea que precede a la emoción incontenida. En ocasiones me pregunto si es realmente un ser humano el que puede ser capaz de enfrentarse a un pentagrama vírgen para escribir esas piezas maestras sublimes, inolvidables,...

A todo ello se unía la lógica parafernalia. Quien diga que estamos ante 'frikadas' de adolescentes, resulta obvio que sólo asiste a mediocridades. Familias enteras, grupos de amigos, gente sola, maduros, algún que otro actor y actriz vi por allí,... no puede faltar nadie para un tipo de espectáculo que me resisto a pensar que en donde vivo a nadie se le ocurra algo similar o sea capaz de apostar por una gira de esta índole. Star Wars in Concert marchaba ahora a Milán, que no es capital de país. La provincia italiana tiene una población de 1,2 millones de habitantes, justo la misma que la provincia gaditana. Pero aquí los señores que mandan en la cultura de conciertos están más preocupados en contentar al ganado de angangos buscando fecha para que cante El Barrio en algún lugar de la geografía gaditana. Así nos luce el pelo en muchos aspectos.

Mi más sincera enhorabuena a George Lucas por traernos a Europa la gira norteamericana de la grandiosa música que compuso John Williams. El éxito está siendo manifiesto y mereció la pena la fugaz visita a Madrid, vivr esas horas con mis buenos amigos Antonio, Luis, Rafa y Mame Labajo -familia a la que aprecio de veras- y otros colegas y personajes dignos de compartir con ellos momentos desde sublimes a surrealistas. Marchar a Madrid para regresar de madrugada y estar el domingo en el pregón de la Semana Santa de San Fernando de mi amigo Santiago Muñoz Romero. Pero eso ya es otra historia.

Aquí tenéis dos vídeos que grabé del evento desde mi butaca en la fila 12 y la foto que ilustra este comentario también está captada con mi sony Cyber-shot:

http://www.youtube.com/watch?v=g2azDTO8ReY
http://www.youtube.com/watch?v=W4nCY5EI8yQ

1 comentario:

J dijo...

Es muy interesante tu propuesta, y con la pasión con la que lo cuentas deja muestra de la grandeza del espectáculo.

Pero la belleza vive en cada uno de nosotros de forma diferente. No son a mi humilde modo de entender incompatibles las propuestas musicales que tenemos, el problema es cómo hacemos atractivo lo desconocido...

Saludos