lunes, 22 de junio de 2009

Los periodistas gaditanos vuelven a salir a la calle

Los periodistas gaditanos salen hoy a la calle para manifestarse contra la precariedad en la profesión y el trato que están recibiendo por parte del empresariado.

No corren buenos tiempos para la prensa a la hora de hablar de ventas y entrada de publicidad, y la cuerda se parte siempre por el lado más débil a pesar de que una gran parte de culpa de que determinados productos no sean atractivos al lector radica en los propios responsables empresariales de esos rotativos, televisiones y radios. Pretender cobrar un euro por bazofias de 56 páginas que, además, paulatinamente han ido a menos ante la desidia obligada a la que se ven abocados los profesionales por el humillante trato que reciben, es un insulto a los compradores de ese producto y a la profesión. Ahora mismo me sonrío al mirar el televisor y ver por novena vez, en una cadena local de televisión, unas cuantas neveras repletas de palitos de merluza y guisantes congelados mientras un vendedor con delantal habla de las excelencias de los chícharos que ofrece. De las emisoras de radio... Estamos más enterados de lo que sucede alrededor del Ferrari de Cristiano Ronaldo que de lo que ocurre en la calle de al lado. Han fracasado las fórmulas de acercamiento al ciudadano puestas en práctica, acertadamente, hace dos décadas. Las razones son obvias. No basta con inventar las cosas, ya que en ocasiones, y ante un panama desértico, resulta lo más fácil. Lo complicado es demostrar que se es capaz de crecer de verdad y mantener lo cultivado. Pero aquí no se cultiva nada. Se dan tumbos como diáfanos ejemplos de desorientación y desconocimiento... o se humilla a los profesionales enviándoles cartas de amonestación por una errata en una página. O no picar en la entrada en un nuevo control de horario. Encima, tocándoles los cojones.

Tras más de un siglo, periódicos como con tradición centenaria largan a sus trabajadores como el que lanza una colilla por una ventana: es decir, con el mismo método guarro. Y entre todo esto, un puñado de 'periodistas' que todos sabemos sus nombres y apellidos mueven el rabo a la llamada de sus jefes. Difícil panorama.

A mi amiga y periodista Lorena le decía el otro día que soy muy escéptico con este tipo de manifestaciones como las previstas para hoy porque todos hemos tenido la culpa de esta situación. El verdadero enemigo durante estos años se estaba gestando y creciendo, mientras los profesionales discutíamos por asuntos baladíes y que hubiéramos solucionado con el curso de los años. Orientamos mal los esfuerzos, no establecimos prioridades. Lo advertí. Ahora, es tarde. Pero Lorena también me hizo un reflexivo comentario con el que sí estoy de acuerdo. Todas estas movilizaciones son granos de arena que conformarán una montaña para, en un futuro cuya lejanía dependerá de los propios periodistas, dignificar la profesión. Quizás sean nuestros hijos (aunque yo cambiaba de hijo si alguna vez me dijera que quiere ser periodista) los que ejerzan amparados en convenios colectivos justos y adecuados, con sus horarios y categorías profesionales reguladas, sin soportar amenazas ni mensajes insultantes al móvil, recibiendo una formación adecuada que beneficia a todos,... "José Carlos, poco a poco, a nosotros no nos va a tocar, pero para los periodistas del futuro...Todo esto sirve para algo". Pues llevas razón, chica. Allí nos vemos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

.... y se salió a la calle.... y hoy (un días después) la vida sigue igual.... unos haciendo huelga de no firmar sus noticias (es decir, huelga de ego), otros amenazados con aplicarle para una sanción un convenio que no aplican para horas o pagas, otros fichando en no se sabe muy bien dónde y un supuesto representante cobijado a la sombra política... en fin, la vida sigue igual, aunque ayer con globitos al aire de los sindicatos... una monería...

Molinero dijo...

Estaba pensando en esa setencia "el periodismo es el cuarto poder" ... Ver la palabra poder asociado con periodistas, en este momento, es algo poco digerible con la que está cayendo.