jueves, 2 de abril de 2009

Maurice Jarre

Su muerte no podía pasar por alto para los amantes de la música cinematográfica. Confieso que lo tengo en la lista de los grandes, aunque a distancia de Bernard Herrmann o Miklos Rozsa. Es cuestión de gustos pero también de calidad. Y eso que Maurice Jarre hizo Jesús de Nazaret ya bien entrados en la década de los setenta al más puro estilo del Sodoma y Gomorra de Rozsa por citar alguna, pero en aquellos años resultaba ya anacrónica esta música para los dudosos pero legítimos gustos de la época.

Maurice Jarre falleció el pasado fin de semana a los 84 años de edad. Sus composiciones para grandes películas como Lawrence de Arabia o Doctor Zhivago no le van a la zaga, con anecdotario incluido. De hecho, no sólo es universalmente conocido el tema de Lara, sino que todos tarareamos las notas de la melodía utilizada hasta hace escasos años en el anuncio televisivo de la Lotería de Navidad. Como casi siempre, muchos creyeron que era original para el spot, pero ese corto y bellísimo tema lo compuso Maurice Jarre para Doctor Zhivago en los sesenta y no lo utilizó en la película. Se llama 'Interior Student Cafe' y sólo dura 1:34 minutos. Así se especifica en una edición del score extraordinariamente editado en 1995 en la colección de clásicos de Turner para celebrar el 35 aniversario del filme. Una joya que me costó un dinerito y que diez años después vi varios ejemplares de ella arrumbadas en una cesta de esas que colocan las grandes superficies con centenares de compactos a precios de oferta. Estaba a ocho euros. Si aún lo veis por esos montones de saldo aparentemente sin interés pero repletos de maravillas a poco que escudriñéis, no dudéis en comprarlo. Cuarenta y cinco temas compuestos para el filme, incluso los no utilizados finalmente por David Lean, y un libreto de 28 páginas con fotos, historial del rodaje y reflexiones de Jarre sobre su partitura. Ahora lo estoy escuchando de fondo y ya tengo los vellos como escarpias...

Maurice Jarre fue un tipo grande y curioso. En los años ochenta hizo un giro en su carrera, no sé si auspiciado por la influencia de su hijo Jean Michel Jarre, y compuso interesantes bandas sonoras con instrumentos electrónicos y rechazando la orquesta en su mayor parte. Dos de las más destacadas fueron Único testigo -la mejor película del australiano Peter Weir- y La costa de los mosquitos. Corta pero intensa. Pero también conjugó todo ello con regresos extraordinarios al romanticismo de las cuerdas. A él se debe la partitura de uno de los éxitos del cine de todos los tiempos en taquilla y también en calidad (cómo llora Demi Moore): Ghost, delicada partitura a la que siempre le vi ramalazos del tema principal de la serie Galáctica, estrella de combate, compuesto por Stu Phillips. Si quereis comprobarlo, teneis estos enlaces. En el caso de Galáctica, oid el tema principal. En el de Ghost, pinchad en el tema 6, el de Molly...

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Lo de Ghost también fue un ejemplo de ignorancia general por dos razones. La primera, porque una buen parte de los millones de espectadores que fueron a verla salieron del cine alabando más la canción Unchained Melody que los temas de Jarre. La segunda, porque pocos sabían que esa misma canción en realidad no era del grupo que la cantaba y lo elevó a los altares no sólo como si The Righteous Brothers fueran sus intérpretes, sino sus compositores. Y el autor de la preciosa canción era Alex North, otro grande de la música cinematográfica que escribió las partituras de Espartaco, el preludio de El tormento y el éxtasis o el 'score' rechazado para 2001 una odisea del espacio.

En el caso de Jarre, sus Lawrence de Arabia, Doctor Zhivago y Pasaje a la India le reportaron los tres Oscar que ganó a lo largo de su prestigiosa carrera. Este último de manera injusta a mi juicio, porque entre las cinco finalistas estaban obras mejores como Indiana Jones y el templo maldito de John Williams, El mejor de Randy Newman o el propio Alex North con Bajo el volcán, una auténtica joya. Pero el Oscar fue para Jarre. Con la perspectiva del tiempo, y escuchando sus obras mientras trabajo,... qué más da. Otro grande que se nos va cuando además la música de cine, y el séptimo arte en general, es sinónimo actualmente de pobreza creativa.

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