martes, 10 de marzo de 2009

Triana: un foso para escondernos

Leo hace unos días en el Diario de Sevilla la noticia de la construcción de un foso en la capilla de los marineros para la Virgen de Triana. Tal como les cuento. Resulta que los tiempos corren fatales, no sólo por las necesidades que tienen que existir en el barrio sevillano con la que está cayendo, sino también porque parece que al personal se le va la pinza y más vale prevenir que curar. De manera que la casa por la ventana y el foso bajo el suelo.

Maquinado por alguna mente propia de ser heredero del que le hizo el búnker a aquel pequeñito con bigote y flequillo que la lió hace setenta años en Alemania y por extensión en toda Europa, el periódico informa de que se han aprovechado las obras de rehabilitación de la capilla para mejorar algunos aspectos como la seguridad de la citada imagen. Parece que no basta con un cristal algo grueso bien sujeto o una alarma escondida bajo el manto. Con eso seguro que la Señora de Triana ya es intocable. Pero no. La cabeza pensante del engendro y una Junta de Gobierno que parece no percatarse de la dimensión de la situación social que padecemos han comenzado una obra faraónica que, aunque parezca un aparcamiento subterráneo en pleno suelo sacro, consiste en un foso al más puro estilo de una bodega para meterse en tiempos de bombardeos donde a la talla de la Virgen la llevarán todas las noches para guardarla herméticamente, con grandes sistemas de seguridad, y por la mañana otra vez para su habitual altar. El coste del disparate no se explicita en la noticia.

Con el David de Miguel Ángel se lió un chalado a martillazos hace años; la Piedad sufrió también el cortocircuito de un individuo. Bastó un segundo para que un borracho le lanzara un vaso al rostro de otra señera imagen sevillana y a una cercana a Triana, la Virgen de la Estrella, le dieron un balazo. Como decía Michael Corleone en El Padrino, “Si hay algo seguro en esta vida, si la historia nos ha enseñado algo, es que se puede matar a cualquiera”. De modo que si alguien quiere hacerle daño a la bendita talla de la Señora de Triana, no lo va a hacer a las cuatro de la mañana dando golpes en la puerta de la calle Pureza, donde ladra un perro y un vecino sale a ver qué puñetas ocurre. Pero no basta el cristalito, incluso subidito de precio, ni una vulgar cámara. Han tenido que idear una obra de cojones para meter a la Virgen bajo tierra. Como si estuviéramos en el 36. Y aún peor: como si sobrara el dinero.

Si la obra la paga en parte el Ayuntamiento y yo fuera sevillano, me declararía insolvente. Si fuera hermano de Triana, haría una candidatura alternativa para el próximo cabildo. Menos mal que yo soy más macarenero. Será por eso que critico este dislate propio de megalómanos y que vuelve a dejarnos a los cofrades al margen de la cruda realidad de los tiempos que corren. Lo que no entiendo es cómo la Iglesia ha permitido esta intervención. ¿O sí lo entiendo pero no quiero hacerlo?

Por lo pronto, ahogaré mis penas en la misma calle Pureza. Estoy loco por ir dentro de poquitas semanas y tomarme unas cuantas en la abacería de la calle con el nombre más precioso de Sevilla, acompañadas de los quesitos en aceite. Puro lujo a precio asequible. Y sin tener que bajar a un foso...

Foto: Diario de Sevilla

2 comentarios:

manolo esp dijo...

Lo siento, pero para nada estoy de acuerdo contigo Jose Carlos. Y ya creo que te has pasado tres pueblos comparando el "foso" de la Esperanza con el bunquer de Hiller. Para nada me parece aberrante cuidar fisicamente una devoción tan universal como la de Triana. LLevar el costo de la obra al tema de la crisis es pura demagogia.....

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Yo también estoy con manolo esp. Lo veo demagogia cuando precisamente hacen una gran labor en caridad.... y si además de la caridad sus hermanos quieren sufragar este tinglao (como si quieren sufragar una nuevo paso), no seré yo el que le diga a un hermano de una hermandad lo que tiene que hacer con su dinero.
Más me puede joder que el tito Chaves haga una obra en su Casa Rosa y nadie lo corre a gorrazos... y eso sí es con dinero de todos no de unos señores que pertenecen a una corporación y con su dinero hace lo que les sale del alma.

Y no me vale el argumento de que como somos iglesia haya que destinar a caridad, porque ya se destina y seguro que mucho más de lo que destina cualquiera de los que hacen esa crítica, empezando sin ir más lejos por los propios partidos políticos, porque nuestras cuentas están claras, expuestas y votadas cada año, pero y las del que critica????

Por ahí no paso.

Mauri