domingo, 12 de octubre de 2008

Carta patria a Rajoy

Estimado presidente del Partido Popular:

No se preocupe, señor Rajoy. A mí también me parece un coñazo el desfile de hoy. Es más, considero un horror el modo de celebrar un día dedicado a nuestro país de la manera que nos han impuesto. La diferencia es que a usted y a los suyos se les llena la boca de clamar por la conservación de las tradiciones y la gente de derechas parece disfrutar con sus conceptos monolíticos de nación, estado, religión y todas esas hierbas.

A los de su cuerda les entra el orgasmo patrio cuando (mal) utilizan la palabra España y continúan empeñados en hacer suya la bandera de mi país en sus actos, como si los que no somos del Partido Popular no tuviéramos el derecho a mostrarnos orgullosos de ella sin usarla políticamente. Y ahora resulta que le parece un coñazo la parefernalia que tanto les pone... Lo que usted padece se llama incongruencia severa, señor Rajoy. Acuda al especialista lo más pronto posible para que le recete unas cápsulas de sentido común y de armonía entre lo que le pide el cuerpo y lo que pregona.

Yo estoy de acuerdo con usted, señor Rajoy, pero hay un pequeño detalle que nos diferencia: yo soy consecuente con lo que defiendo. De hecho, no sé por qué se empeñan todos en relacionar el día de mi país con los utensilios de matar. Yo cambiaría el desfile de ostentosidad militar, esos carros de combate en la calle alineados y todo el mundo más tieso que un palo aguantando grotescamente una banderita de España en la mano, por una exhibición de miles de niños españoles escogidos entre los ciudadanos, portando una paloma blanca en sus manos, dirigiéndose entre sones de paz y canciones de alegría hacia la plaza Colón, repartiendo entre la multitud ramas de olivos, para llegar a la altura de la gran bandera española y soltar el millar de palomas al unísono entre los aplausos emocionados de todos. Sería bonito ver en las portadas de los periódicos de mañana la gran bandera de mi país, pespunteada por miles de las blancas aves de paz volando hacia las alturas. No se escandalice ni frunza el ceño para mofarse de mí. Recuerde aquel que también ha sido utilizado por la humanidad para sus intereses desde hace dos mil años y que entró en un pueblecito palestino a lomos de un asno sin más 'soldados' que un montón de seguidores con palmas y olivos. Cambió el mundo con un 'ejército' de doce jóvenes desarrapados y un grupo de mujeres, entre ellas una prostituta.

Creo que usted, señor Rajoy, prefiere seguir aparentando como todos, continuar diciendo con la boca pequeña que la parafernalia actual es un coñazo pero hoy hacerse el más patriota del mundo ante una exhibición tan ploma e insultentemente bélica como la del resto de países. Qué rabioso y extraordinariamente desconcertante será el día que un país decida celebrar su festividad con símbolos de paz en lugar de mostrar al resto del mundo el poder militar que se posee.

Descanse tranquilo, señor Rajoy. Al fin y al cabo, todos piensan lo mismo que usted pero miran hacia otro lado. La sociedad está hecha a la medida de los hipócritas. Yo soy, como dijo el otro, el que no es de este mundo. Así me va, pero duermo con la placidez que me da el sentirme odiado por muchos porque les impido mentir.

La foto es de El Mundo.

1 comentario:

AdR dijo...

Y los niños que sean de todas las razas...

Y, una petición más:
Que desfile el señor Rajoy, solo y al final del todo, como en mi pueblo lo hacía el tonto más listo de turno en las cabalgatas de carnaval (el que tenía más gracia, pero gracia de verdad, no como lo de este y unos cuantos más encorbatados).