viernes, 10 de octubre de 2008

Cara y cruz del PSOE en Cádiz

No sé si el PSOE padece de un mal endémico en la capital gaditana, provocado por un buen ramillete de causas que conforman un cuadro patológico en las antípodas del que este partido presenta en otras localidades. En San Fernando es una balsa de aceite, creo que también por varios motivos, entre ellos la profunda renovación experimentada en estos últimos años dándoles un lugar secundario pero digno a antiguos rostros gracias a una excepcional estrategia, y por otro el hecho de saber que Fernando López Gil es el alcalde moral de la ciudad con más de un millar de votos por encima de Manuel de Bernardo, que dejó fuera de juego a los propios socialistas cuando decidió dar al PP, el partido más perdedor de todos los existentes en La Isla, la correspondiente tajada de poder.

En San Fernando hay rostros que la ciudadanía ha valorado, desde López Gil a Armario, García Caballero, Maese,... aire nuevo insuflado a una estructura local que también sufrió de lo lindo en su día. El PSOE ha hecho en esta ciudad un trabajo de cirugía extraordinario. En Cádiz es distinto porque la figura que concilia viene marcada de tiempos pretéritos y el aparato no parece dispuesto a que se produzca la revolución joven acaecida en otras ciudades. Quizás por error, quizás porque consideran que no son el relevo adecuado, quizás por el mero disfrute del poder,...

El hecho es que también resulta ingrato ser socialista de dar la cara en la capital, cuando el rodillo de Teófila Martínez impera ya camino de los 15 años. Clamar en un Pleno contra esa masa popular sentada enfrente como un pelotón de fusilamiento político y para colmo dirigir la vista hacia el lado y ver también tropas enemigas debe ser como para suicidarse antes de que dispare Pepe Blas, Romaní o Colombo. Claro que la política se hace también en otros lugares que no son el Pleno municipal.

Tampoco sé si la estrategia del PSOE en Cádiz es aguardar a que la imagen de la alcaldesa popular se desgaste sola. Si es así, craso error. Ellos saben lo que es desgastar, que se lo pregunten a Carlos Díaz, sobre todo si te desgastan desde dentro.

Lo cierto es que, si ya era difícil agitar las estructuras inmovilistas del PSOE en Cádiz, más complicado resultaba aún hacerlo presentando cara a Pérez Peralta divididos. No conozco a Blanca Flores a pesar de su precioso nombre y apellido, y sí a Paco Piniella, que me parece buena gente. ¿Es suficiente ser buena gente? ¿Se puede ser buena gente en un partido en el que se aspira a algo? Hablando de gente, todos deberían saber que a los gaditanos les importa un rábano con bicho dentro quienes ocupen cargos en el seno del PSOE local y en el de otros partidos. En la calle hablan de Román, "que no hace ná", porque la maquinaria interior no interesa ni falta que les hace. En la calle se habla de "la Teo", no del rosario de cargos que existen en el Partido Popular que suenan a estructura de otros tiempos, con tanta Secretaría de Organización Municipal, de Seguimiento Electoral, Municipal y sus vices.

Sigo hablando de gente. De José Antonio Iglesias, que osó hacer frente en su día al aparato del PSOE. Lo vimos en la asamblea local. Me alegro mucho saber de ti, que desde que estás en Madrid no hacemos confesiones de barra y de algún que otro almuerzo. Saludos de Porqui también.

(Paco, te robo la foto de tu blog con Felipe González, transforma los derechos de autor que tengo que pagarte en especies. Por ello te debo desde ya varias cervezas).

1 comentario:

Blog de Paco Piniella dijo...

Es un placer contigo compartir derechos de autor de una foto del carismático Felipe.
Y gracias por considerarme "buena gente". Solo decirte que estoy muy orgulloso de los procesos a los que me he sometido y que no me considero perdedor sino más bien culpable de haber abierto un espacio de debate que estaba cerrado. A partir de ahora se hará lo que los responsables de la organización decidan y ellos serán responsables obviamente de los resultados electorales. Yo soy un militante, como siempre lo he sido en estos últimos diez años, y arrimaré el hombro donde tenga y pueda estar, porque como sabes mis habichuelas nunca me las he buscado en los puestos políticos.
Un abrazo,
Paco