sábado, 12 de julio de 2008

Congreso a pleno rendimiento




Ya casi han transcurrido los dos días centrales en el programa del IV Congreso Internacional de Música de Cine Ciudad de Úbeda. A un ritmo frenético, apenas hay tiempo para almorzar o dormir cuando desde las diez de la mañana se inician los encuentros con los compositores, los conciertos y los actos paralelos.

Estoy enormemente satisfecho de la disertación ofrecida ayer viernes por Brouce Broughton. El autor de las prestigiosa banda sonora de El secreto de la pirámide entre otras fue nombrado presidente de este Congreso al finalizar el de 2007. Fue la primera vez que Broughton asistía y en esta segunda ocasión se le ve más suelto, con la afabilidad de siempre, pero con mayor locuacidad y una conferencia para enmarcar. A lo largo de 90 minutos explicó lo positivo que fue musicalizar el filme Silverado, cómo poner música a ciertas secuencias como la de la cueva protagonizada por Danny Glover y Scott Glenn y, en la lado negativo, su amarga experiencia con un director que no quiso nombrar por caballerosidad (sabemos que es Peter Hyams) cuando ni por asomo pudo dar con lo que aquél deseaba al encargarle un score "donde lo que quería era que primara los efectos sonoros y de acción" y que le hizo trabajar a destajo y mermar su creatividad por culpa de lo que podríamos llamar realizadores metidos a sabelotodo, entre ellos músico.

Broughton contó con la presencia de Elizabeth Evans, su asistente "y mano derecha" como él la calificó y que durante 15 años trabajó con Henri Mancini y otros ocho con Elmer Bernstein. Una auténtica fuente de conocimiento fueron sus palabras, narrando las experiencias vividas con el compositor de Desayuno con diamantes o Los diez mandamientos, tan distintos entre sí incluso a la hora de trabajar ("A Elmer era imposible interrumpirle en su trabajo para avisarle de algo, era una persona muy seria"). Elizabeth apuntó su experiencia catalogando toda la obra de Bernstein una vez que falleció el compositor de Los siete magníficos, así como lo enriquecedor que resultaba observando la anotaciones en las partituras. Evans también tuvo palabras para Mancini, "un hombre siempre dispuesto a trabajar".

En definitiva, Brouce Broughton a dado la mejor conferencia hasta el momento. Ha sido la cara, puesto que la cruz ha tenido como protagonista a Joel McNeely. Hoy nos ha hecho estar en el Teatro Ideal a las diez de la mañana pero, desgraciadamente, no preparó su disertación para hablarnos de su extensa obra con interesantísimas experiencias televisivas como Las crónicas del joven Indiana Jones, cómo escribir para un libro en lugar de un filme (Shadows of Empire) o su labor con Jerry Goldsmith cuando tuvo que trabajar con él para componer Air Force One. De eso habló apenas varios minutos porque alguien lo preguntó al final, pero McNeely, con toda la buena voluntad del mundo, prefirió orientar su charla a una sola banda sonora, así que se llevó una hora larga hablando de Tinkerbell, la película recientemente rodada sobre Campanilla, el enternecedor personaje de Peter Pan. Desconozco por qué un músico se prepara sólo una conferencia sobre una de sus obras y porqué la organización no le advierte para que no suceda algo que ya ha ocurrido en años anteriores con algún otro. Curiosas las proyecciones de las partituras, más propias para cursos de composición cinematográfica que para conferencias congresuales, así que nos quedamos sin conocer muchas cosas.

Carles Cases: "Que les den a los que me comparan con Nyman"

El compositor catalán habló el jueves sobre su obra. Con este personaje, un tipo ocurrente, chistoso en el buen sentido del término y sincero, me mantiene una relación amor-odio. Es capaz de decir diáfanamente en su conferencia que a él no le gusta el cine, que no es músico cinematográfico o "que les den" a los que le comparan con Michael Nyman cuando hace música minimalista para las películas de Ventura Pons. Eso le honra por hablar sin tapujos, apostillando conceptos sorprendentes como que "yo no me pongo a ver un tío en pantalla (sic) y compongo para eso, qué aburrido. Hago la música antes y que el director ruede después". Obviamente, alguien que hace eso produce un trabajo que se resiente posteriormente en pantalla. No hace falta que el compositor catalán jure que lleva a cabo este método porque viendo la mayor parte de las películas para las que compone se aprecia la escasa relación imagen-música en numerosas ocasiones.

Pero eso sí, es un musicazo por sí solo (sin contar con el cine), un excelente pianista y trabajó ocho años con Lluis Llach, lo que lo prestigia. Nos reímos mucho recordando como anécdota el estreno en Sitges de la película Fotos en 1993, dirigida por Elio Quiroga, cuya partitura escribió, al contar que "era un producto serio pero la gente en el cine comenzó a descojonarse a los diez minutos en el estreno porque era una película muy rara, con unas apariciones de la Virgen y estigmas...Estaba sentado al lado nuestra Tarantino y cuando terminó la película felicitó a Quiroga porque se había reído mucho, así que Elio fue muy inteligente y cambió el sentido del filme sobre la marcha, fue a la rueda de prensa y dijo que había hecho una película disparatada".

Le dije públicamente a Carles Cases que, curiosamente, yo estuve allí, en Sitges, aquel año, y acudí a aquella rueda de prensa. De hecho, tengo fotos con Elio y Mercedes Ortega, la chica protagonista y de, por cierto, buen ver. Y corroboré a todos que lo que había contado Cases era cierto. Nos reímos un rato. Ya colgaré las fotos de aquella disparatada rueda de prensa cuando se presentó Fotos en 1993. "Qué película tan rara, no me acuerdo de la música que hice para aquello", sentenció Carles, del que especialmente me entusiasman sus partituras para los filmes Morir (o no) y El porqué de las cosas, así como Mi nombre es sombra, dirigida por Gonzalo Suárez, un score muy al estilo illarramendi en algunos pasajes.

Me marcho ahora mismo para el gran concierto de esta noche. Después os sigo contando. Quedan muchísimas cosas por narrraros, entre ellas la charla de Patrick Doyle, el gran protagonista hasta ahora del Congreso, los premios de la gala de este sábado por la mañana y la noche de ayer. Necesito tiempo, Dios santo... :-)

Foto 1. Brouce Broughton junto con Elizabeth Evans.
Foto 2. Joel McNeely tocando la flauta en su conferencia con la partitura de Tinkerbell de fondo proyectada.
Foto 3. Joel McNeely y yo.
Foto 4. Carles Cases (i) fotografiándose con un aficionado.

1 comentario:

Mar dijo...

José Carlos,
Gracias!! No te puedes imaginar lo bien que va (para los que no hemos podido ir a Úbeda) la detallada información de tu blog.
Mar