domingo, 13 de julio de 2008

Concierto apoteósico





Cuando éramos quinceañeros, sólo en ocasiones nos atrevíamos a escuchar los scores completos en vinilo. Conforme avanzó el tiempo, nuestra cultura musical y el interés por conocer realmente la relevancia de la música cinematográfica en todo su desarrollo y su aportación capital a las imágenes nos hizo comprender hasta los más recónditos temas incidentales.

Éramos muy jóvenes y lo que nos parecía delicioso era grabar una cinta cassette (lo de los discos compactos vendría posteriormente) recopilando temas principales, de amor, "el de la batalla" o el de "aquella secuencia cuando el malvado asesina a la protagonista". Que levante la mano el que no tenga una decena de recopilaciones con los 'main titles' de Ben Hur, Leyendas de Pasión, Cinema Paradiso, Love Story, mucho de John Barry y otros tantos de reconocida asimilación auditiva de John Williams o Jerry Goldsmith.

Aquellas joyas, que eran el reflejo de nuestra selección particular y que nos hacía alcanzar el orgasmo musical una y otra vez, me vinieron anoche a la mente conforme se desarrollaba el extraordinario concierto que, bajo el título de 'Un saludo a la música de cine' y ofrecido por la Orquesta Filarmonía con el Coro Ziryab, se constituyó en el momento culminante del IV Congreso Internacional de Música de Cine Ciudad de Úbeda.

Es probable que me quede en mi vida por cubrir un buen ramillete de conciertos en congresos o eventos similares. Pero lo vivido anoche resultó único y quizás irrepetible, porque fue lo más parecido a aquellas recopilaciones de las que hacía mención anteriormente. Aún con el vello erizado, resulta difícil explicar que lo vivido en el bellísimo patio del Hospital de Santiago ubetense fue un tarro de esencias, de perfumes, mucho más allá que cualquier concierto que pueda ofrecer una orquesta con la obra de un solo compositor. Anoche rememoraba lo vivido hace ya una década en Sevilla con la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla en homenaje a Patrick Doyle, o el concierto a Georges Delerue,... pero lo de Úbeda ha sido distinto.

A ver quién es capaz de contener tanta emoción cuando recibes en tres horas las sensaciones producidas, en una sola noche, escuchando en directo Tombstone de Joel McNeely; Con la muerte en los talones de Bernard Herrmann bajo la batuta también de McNeely; la overtura de Mucho ruido y pocas nueces, el propio Patrick Doyle dando con su voz la introducción al Non Nobis Domine de Enrique V, el emotivo homenaje a Basil Polidouris con la interpretación (extraordinaria) de La caza del Octubre Rojo o la belleza y elegancia de Marco Antonio y Cleopatra de John Scott, acompañada de la suite de El final de la cuenta atrás. Cuántas ocasiones hemos revisitado la película en aquellos años ochenta frente al televisor, impresionados por la banda sonora y su leit motiv... Quién nos iba a decir que íbamos a conocer a Scott en persona, que junto con Doyle fue quien más cosechó aplausos del público, dirigiendo una orquesta frente a nosotros, delitándonos con los sones que acompañaban al portaaviones Nimitz en la pantalla...

Eso sucedió este sábado en Úbeda. Y con ellos, con los clásicos, la presencia de Roque Baños, Fernando Velázquez disfrutando hasta casi levitar dirigiendo su partitura para El orfanato con el rostro que véis en una de las fotografías que acompaña a estas letras.

No hay palabras. Sí las hubo, las emotivísimas de Robert Townson, director artístico de congreso verbi gratia al estratégico y acertado nombramiento otorgado por los chicos que capitanea David Doncel, que puede estar enormemente satisfecho después de haber superado con nota la organización del concierto que, para bien o para mal, es el evento de mayor repercusión de todo el congreso a nivel promocional y ciudadano.

Mención especial para la Orquesta Filarmonía, mucho más suelta que en la ocasión anterior, seguramente con más horas de ensayo y con algo fundamental en estos casos que se apreció a legua: el entendimiento con los compositores-directores desde el primer momento, en días pasados, lo que hizo que las piezas sonaran excepcionalmente, con unas trompas brillantes, una percusión complicada en temas como La creación de Frankenstein, compuesto por Patrick Doyle o la excepcional complicidad entre Roque Baños y el coro en Los crímenes de Oxford. Vaya forma de dirigir tiene nuestro amigo Roque. Para mí no es nada nuevo, pero una vez más lo refrendé. Vaya manera de recuperar los compases de algunos músicos de la orquesta sin que apenas fuera perceptibles ligeros y pequeños desfases. Vaya cómo utilizó la batuta John Scott. Vaya fidelidad y cariño en Pascual Osa, director de la orquesta, dirigiendo las piezas de Doyle. Cómo sonó Shadows of Empire bajo la batuta de su creador, Joel McNeely, preludiando sus notas con la famosa fanfarria de Star Wars,...

Mención especial también para el preludio del concierto, con la entrega de la distinción Francisco de los Cobos al Mérito en las Artes para el compositor español y varias veces nominado al Oscar Alberto Iglesias. El galardón lo ha instituido el Ayuntamiento de Úbeda, que está muy implicado con el Congreso al ser consciente del potencial que supone este acontecimiento para la ciudad. Iglesias se dejó fotografiar con aficionados y agradeció el galardón, animando a los organizadores a continuar con esta bendita locura iniciada hace cuatro años.

Pocas noches tan maravillosas he vivido en mi vida, y no me refiero exclusivamente desde el punto de vista musical. Desde la atalaya de la zona superior del claustro, donde nos apostábamos los periodistas y fotógrafos, mi vista se nubló en varias ocasiones y, rendido de emoción, me pellizqué para continuar trabajando para vosotros y mis periódicos. Por cierto, gracias a Información Úbeda por colocar ayer una foto mía en su portada con la imagen de la Agrupación Musical Ubetense en el concierto del jueves. A vuestra disposición, que para eso somos colegas del mismo grupo.

En próximas horas continuaré contándoos la ingente cantidad de cosas que están aún en el tintero. como la conferencia de Patrick Doyle, el concierto de música no cinematográfica del viernes y, naturalmente, el almuerzo que tenemos dentro de un rato con todos los compositores antes de partir hacia nuestros respectivos puntos de origen. Me prometí contaros el congreso cronológicamente, pero las emociones vividas con determinados eventos me han provocado una anarquía temporal que espero me disculpéis.

Foto 1: John Scott, con su elegante camisa blanca, en el centro de la orquesta, recibe los aplausos de un auditorio de pie que emocionó al compositor y director.
Foto 2: Alberto Iglesias y el alcalde de Úbeda aguardan el momento del inicio del acto mientras conversan.
Foto 3: Alberto Iglesias recibe la distinción Francisco de los Cobos de manos del primer edil ubetense.
Foto 4: Patrick Doyle, en el estrado central con las manos en los bolsillos, recibe las aclamaciones del auditorio.
Foto 5: Emotivo gesto de Fernando Velázquez mientras dirigía su partitura para la película El orfanato.

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