viernes, 13 de junio de 2008

El alcalde de Morón, nada nuevo bajo el sol

No sé a qué viene tanta escandalera con la decisión del Ayuntamiento de Morón de la Frontera, auspiciada por su alcalde Manuel Morilla y pretorianos que comen del pesebre, de nombrar alcaldesa honoraria de la localidad sevillana nada menos que a la Virgen María Auxiliadora. Por lo visto, esta advocación mariana tiene mucha tradición entre los vecinos del pueblo y el primer edil, perteneciente al Partido Popular, ha tratado de emular al mismísimo Luis García Berlanga con una serie de preparativos y reuniones con su camarilla para celebrar un pleno parafernálico, atacar a los concejales de Izquierda Unida que se opusieron a tamaño dislate y culminar la sesión con unos exabruptos contra las 'hordas rojas' y un cántico religioso acompañado de las beatas del pueblo, todas sentadas entre el público. Lo dicho, que María Auxiliadora ya es ilustre prócer de Morón.

A pesar del disparate, de las bochornosas formas utilizadas por Morilla en el Pleno (encuentren el vídeo en cualquier buscador de internet) y de preguntarme sin saber la respuesta por qué el PSOE sospechosamente no asistió a esa sesión, no comprendo la que se ha liado en toda España. Quiero concienciarme de que quizás haya sido la actitud payasa y propia del alcalde emulando al personaje de don Senén en plena salsa en Amar en tiempos revueltos lo que ha crispado a miles de ciudadanos, más que en realidad el fondo del asunto. Porque si en lo más profundo de la polémica lo que se halla es la cesión de un nombramiento magno a una advocación mariana o la mezcla de la religión con la política, entonces vamos a poner todas las cartas sobre la mesa y dejar de satanizar al alcalde de Morón.

¿Alguien puede decirme qué diferencia existe entre nombrar alcaldesa de una ciudad a María-no-sé-qué y llevar años tratando de que se apruebe un expediente que declara Regidor Perpetuo de una localidad a una imagen, como sucede en muchas otras ciudades españolas?

La escultura de Jesús Nazareno de la capital gaditana es alcalde, y además perpetuo, (con la grima que me entra nada más escuchar esta palabra), de Cádiz. Teófila Martínez va todos los Jueves Santo y le deja el bastón de mando de la ciudad agarradito como el pobre de Cristo puede para que no se le caiga durante las horas de procesión por la ciudad. En San Fernando, hace años que un sector de la población viene desarrollando una iniciativa con el fin de transformarla en decreto de Alcaldía para que la imagen de Jesús Nazareno sea nombrado también regidor perpetuo. En muchas otras ciudades sucede tres cuartos de lo propio. Y nadie publica esa necesidad de separar la religión de lo civil. Es más, ¿qué sentido tiene que en los desfiles procesionales participe la Corporación municipal?

Los socialistas, representantes de la izquierda más moderada, son perfectos conocedores de la relevancia del patrimonio cultural de las hermandades y están en muchos sitios locos por medio utilizarlos como atractivo turístico. Con esa idea podemos ponernos todos de acuerdo. Tú utilizas en tus rutas mi simpecado, mi bambalina frontal y mi paso dorado, te atraigo guiris al pueblo, y tú me das a conocer como hermandad señera y cuando necesite restaurar unas lascas del dorado de la canastilla te voy a pedir un pellizco de lo que ganas con las rutas turísticas que has inventado. Vale la canasta. Seguro que también le suena a triple además a Fernando López Gil, alcalde moral de San Fernando, que hace varias semanas visitaba la casa de hermandad del Nazareno de La Isla para “comprobar el gran patrimonio de esta cofradía”.

Pero de eso a malutilizar las advocaciones, a obligar a ateos a desfilar delante de los santos o ellos mismos a llevar a cabo actos incongruentes y a nombrar a cualquier Virgen como mandamás de una ciudad va un trecho. Y eso no sólo ha sucedido en Morón. Y parece que seguirá ocurriendo, a pesar de que la propia Constitución lo dice taxativamente. Pero aquí aún queda mucho por aprender a distinguir y más aún por respetar las cosas y cada una en su contexto.

1 comentario:

Mauri dijo...

Si los propios cristianos fomentamos el enfrentamiento con este tipo de gilipolleces... vamos a acabar muy mal y algun día ocurrirá una desgracia, bien sea personal o contra el patrimonio, en algún lugar de Andalucía.

Soy partidario de que cada uno viva su religión en su intimidad y actúe como le dicte la conciencia. Y si esa conciencia te dicta que parte del presupuesto de tu hermandad lo destines a construir un colegio en Guatemala, pues mejor. No hace falta tampoco airearlo, aunque con no hacerlo nos llevemos las críticas de alumbrados de la sociedad gaditana que pide que quitemos el hambre del mundo mientras él se refugia en su palacete de la calle Ancha y paga a seis cantaores pa que le canten una saetitas a los frikis. Así, el que mira por encima del hombro con su dinero alimenta al pobre y engrandece la fiesta del friki.

En fin, mejor vivir la Fe en la intimidad de tu comunidad cristiana (bien sea Cofradía, parroquia o asociación de orantes...) y no fomentar el odio mezclando conceptos y buscando la crítica y el enfrentamiento con quien no cree en esto y sí en una supuesta libertad religiosa en España. Es decir, libertad para llamar friki y fanático al cofrade, aunque no libertad para pedir que el jueves y viernes santo sean laborables... es mejor aguantar a unos frikis con capucha por la calle que ir a trabajar.