domingo, 24 de febrero de 2008

16 años de radio

La ceremonia de entrega de los Oscar se convierte cada año en una sensación agridulce. La espero con ansias porque el cine y su mundo me acompaña desde que era pequeño y, aunque la calidad de las películas actuales dista mucho del gran cine que se hacía antaño, siempre es motivo de reencuentro con filmes visionados a lo largo del año, contemplar la alfombra roja con los modelitos de los actores y actrices y el inmenso morbo por saber si realmente el ganador del Oscar a la mejor banda sonora se lo merece o, como casi siempre, el score mejor se queda sin su premio.

El cierto amargor que padezco es debido a la nostalgia. Mis 16 años en la radio realizando el programa Último Estreno dos o tres veces por semana, en noches inolvidables y generalmente buena compañía, es algo que pertenece a tu historial no sólo profesional, sino del corazón.

Yo empecé haciendo radio en septiembre de 1989, era un niño con 20 años y me quería comer el mundo, como muchos veinteañeros actuales los observo y también creen saberlo todo y se convierten en ejemplo de la inconsciencia y la negación de la magnitud de las cosas que hacemos con esa edad. Cuando en junio de 2005 comuniqué a mis oyentes mi definitiva marcha de la emisora, aquella noche a la que corresponde la foto de hoy, fue especialmente emotiva. En 16 años pasé de joven impetuoso a adulto más o menos consecuente, profesional del periodismo y que en mis cambios en mi vida personal y profesional siempre habían estado a mi lado, cada noche, esos micrófonos de la emisora de San Fernando. Pasaron colaboradores, algunos me defraudaron en diversos aspectos como a todos ustedes les habrá sucedido con otras personas en distintos ámbitos de la vida; llegaron nuevas personas que aportaron mucho, sobre todo una gran amistad (gracias Paco Belizón, de corazón Paco López, de siempre Paco Martín, sin pedir nada a cambio Benjamín Colsa,...) que aún hoy permanece. Aprendí muchísimo de aquellas explicaciones de mis músicos que alucinaban a la audiencia con su sapiencia a la hora de escudriñar cada banda sonora (experto en ello Belizón y no le iba a la zaga José Dopico, poniendo sus dosis de cariño Juan Ramón Laz, realizador de la primera página web de Último Estreno (www.geocities.com/webultimoestreno, que por cierto tengo que actualizar) y de Paco López, al que tenerlo esas noches en el estudio era un lujo cuando aparecía con las hojas de rodaje de El imperio del Sol, donde él ejercía de ayudante del equipo de dirección con Steven Spielberg, o gracias a él entrevistamos a la oscarizada Ivonne Blake, diseñadora de vestuario de Superman, jurado del Festival de San Sebastián,...

Cuántas experiencias en aquella emisora, cuántos festivales de cine emitidos en directo desde habitaciones de hoteles como el de Sitges, yo en la planta cuarta del Calípolis y en los estudios centrales de la emisora Miguel Ángel Fernández... Cuánta gente del cine entrevistada en directo (Juan Echanove, Imanol Arias, Benito Zambrano, Luis García Berlanga, José Luis Borau, Diego Galán,...) y aquella edificación de los cines Bahía Sur, ya hoy desaparecidos, cuando en un aseo aún en construcción tuvimos que guarecernos del ruido de las máquinas Ricardo Gil y yo para hacerle la entrevista y que mi antigua grabadora de principios de los noventa registrara el menor ruido posible... Gracias también a ti, Ricardo, cuántas noches de conversación cada vez que, como tú decías, "bajabas" desde Barcelona y quedábamos escapándote del hotel en Chiclana donde aguardaban tu mujer y tus hijos.

Las noches de los Oscar eran especiales porque las retransmitíamos en directo, en una sana costumbre desde 1992. Último Estreno era el único punto de referencia radiofónico de lo que sucedía en Hollywood en la noche de las estatuillas, comenzaba el programa a las doce y finalizaba cerca de las ocho de la mañana, colaborando en él con su participación telefónica el gran Carlos Pumares. Qué buena amistad fraguamos desde aquél Sitges de 1993 y cómo no dudaste en venir a San Fernando a ofrecer una conferencia en junio de 1995 para mi cine club Metrópolis. De ti hablaré otro día, amigo...

Si por aquel entonces hubiera existido internet, Último Estreno habría llegado muy lejos en la noche de los Oscar. Pero hace casi tres años que eché el cerrojo y bien echado. 'Nunca mais'... A pesar de que hoy no hay aparato de Canal Plus que no funciona hasta última hora, platos de tortilla y salchichón (qué ordinariez, ja, ja) para los colaboradores en la mesa del estudio, bebidas y muchos, muchos folios con apuestas y una gran colección de CDs por cualquier rincón con las bandas sonoras nominadas y ganadoras de otros años.

Esta noche, en la quietud de mi sofá, rememoraré aquellos momentos y, esbozando una sonrisa, disfrutaré de una ceremonia a la que le guardo mucho cariño.

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