viernes, 7 de diciembre de 2007

¿Inmacu...qué?

Ocho de diciembre. Día de efemérides cofradieras, de cultos y, siendo niño, encuentros en la parroquia isleña de La Pastora con los colegas de la misma edad, y ya a estas alturas compartir responsabilidades con los hermanos de Junta...

Eh, ya vale. El párrafo parece escrito por un tipo de estos que pretenden adoctrinarnos con simulacros de pregones y golpes de pecho que hacen retumbar el vacío interior. Lo que os quiero decir es que a mí me resulta muy emotiva esta festividad dedicada a María, esa pobre niña que tuvo que comerse un tremendo marrón para toda su vida de la noche al día. A la madre del galileo le tengo admiración, aunque ni por asomo alcanza la que le profeso a su hijo. Pero tuvo que ser duro aquel numerito...

Aunque más vale no pensar en los términos 'Inmaculada Concepción', porque realmente... La cosa se las trae. Un Papa hace apenas siglo y medio -para más señas, Pío nono y no es coña, era su nombre eclesiástico- contemplaba escandalizado cómo el personal empezaba a encontrarle gusto a los placeres carnales no sólo a la chita callando, sino a difundir que no era tan diabólico como nos lo habían vendido. Así que eran los tiempos idóneos para proclamar que María había sido "casta y pura", es decir, que vosotras, chicas, que sepáis que la mayoría sois descastadas e impuras por el simple hecho de haberle dado fuerte y flojo al tema...

A mí me importa tres puñetas si realmente María era virgen o no. Mi pasión por su figura no va a cambiar ni un ápice. Más normal me parecería que alguna vez complaciera sus requerimientos carnales propios del ser humano y, obviamente, olvidara el egoísmo que supone mantener a su marido a palo seco, que pegarle una bofetada a José y éste recibir un castigo divino por acercarse a su legítima mujer y pellizcarle en los glúteos como preludio de la juerga carnal. Si fuera así, la madre de Jesús me parecería, entre otras cosas, una extraterrestre...

Porque en todo esto el que sale perdiendo es el pobre de José. Imaginad la cara del jovencito cuando una mañana se acerca su amada con la orondez propia del embarazo y le dice que aquello es producto de "un ángel bajado del cielo". Cualquiera de nosotros escuchamos semejante frase y ya estamos buscando al sujeto por los rincones para molerlo a palos y extorsionando a la nena para que diga el nombre del pájaro en cuestión....

Pues no. José aguanta, ahí, con dos cojones. Y cuando se le pasa el sofoco y trata de hacerle mimitos a María, pues nada de nada, que dicen los curas, porque ya se sabe que hacer el amor es pecado, mancha, te deja sucio/a según la etimología del propio vocablo que se celebra este sábado. En definitiva, que no me extraña que en ocasiones el infortunado de José sea representado en las imágenes con esa cara de desgraciado, o sea sacado en procesión con ese rostro de lástima, todo oscuro y con capilla de música, como de un funeral se tratara en lugar del padre putativo (con perdón) del nazareno... Claro, debe ser una tragedia enorme morirte sin tocar a tu mujer. Gran sacrificio o gran carajotada.

La cosa es que me importa un rábano si María era virgen o no. Mi admiración hacia ella no va por ese derrotero ni creo que la de muchos de vosotros tampoco. Pero al menos la celebración del 8 de diciembre sirve para lo que realmente vino Jesús al mundo: para unir a hermanos en torno a él y a su madre, fuera virgen...o no.

Tras esto, cualquier teólogo puede culparme de nulo conocimiento sobre el dogma proclamado por Pío IX, ya que como bien sé, el 'decreto' de la purísima concepción de María no se refiere en concreto a negar las relaciones carnales que pudiera haber profesado la madre de Jesús, sino a la carencia de pecado desde su origen en el vientre de su madre Ana. En definitiva, esa expresión tan cajón de sastre que es "tener pecado" y más el original, que es del que se le exime a María. Aún estamos buscando muchos creyentes qué puñetas es el "pecado original"...

Sea como fuere, los ministros de la Iglesia se han encargado desgraciadamente durante estos siglos de relacionarnos el pecado original con el sexo entre otras lindezas en lugar de tratar de explicar pormenorizada y razonablemente a qué coño se refiere el término. Así que soy una víctima confundida de las (malas) enseñanzas de nuestro clero si mezclo las hipotéticas relaciones de María con su limpieza de cualquier mácula desde antes de nacer, ya sea de ketchup, aceite o de cualquier otro potingue molesto a los ojos de nuestra jerarquía de Roma.

Ah, y supongo que algún pecadillo tendría, alguna mentiriquilla, algún silencio cómplice, algún cabreo con su hijo, con las virutas por el suelo de su señor esposo dejando la casa un asco,... Vamos, cosas sin importancia como para decirnos que ella no pecó en su vida. Como si descreyera yo ahora de esa gran señora por eso, vamos...

En fin... a disfrutar del día de fiesta. Que así sea... ;-)

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