jueves, 8 de febrero de 2007

Esperando a la Iglesia

Un coro de Carnaval ha cantado una letra en el Concurso de Agrupaciones del Teatro Falla de Cádiz en la que se expone el lamento de los cofrades por la polémica generada el pasado año con una imagen, la del Cristo Resucitado, que en determinado traslado a un templo la introdujeron en una furgoneta por decreto de un cura, contraviniendo así los deseos de los cofrades, que querían llevar a cabo un traslado oficial y teóricamente devoto.
Se da la circunstancia de que el capataz de uno de los pasos de la archicofradía de La Columna, de la que forma parte como titular Jesucristo Resucitado, es un componente del coro, lo que ha provocado que el padre Enrique Arroyo Camacho, director espiritual de esta hermandad, haya "sugerido" (si es que alguna vez los curas sugieren en lugar de decretar) a la junta de gobierno que procedan a destituir a Javier Bancalero como responsable del palio de la hermandad que procesiona el Martes Santo.

Dicho y hecho. Tras 21 años dirigiendo el paso de la Señora de las Lágrimas, Bancalero ha visto cómo el hermano mayor de la archicofradía le ha comunicado su cese. Las razones son obvias: ha sido partícipe con su canto de una letra crítica hacia la decisión que Arroyo Camacho adoptó en su momento.

Ya tenemos servido el escándalo del Carnaval 2007, aunque el asunto es para analizarlo mucho más fríamente que lo que supone considerarlo como un hecho perteneciente a los avatares morbosos que aporta la fiesta más indiosincrática de la capital gaditana. Porque gestos como los de Arroyo no sólo generan polémica, sino que erosionan la poca fe que ya existe entre el personal, en unos tiempos en los que no está la cosa como para que los curas vayan de gallitos por la vida, y demuestra en este caso que el sacerdote es tan soberbio como torpe. Lo primero es más preocupante para él, porque lo de la prepotencia extrema dicen que es un pecado capital y va a tener que buscar un colega pronto para practicar la confesión, y lo segundo es desasosegador para los que nos consideramos cristianos, por las mismas razones que esgrimí anteriormente: corren malos tiempos para nuestra religión y para colmo de males creamos polémica que, sin decreto sacerdotal, hubiera pasado como una letra más que, dicho sea de paso, me parece extraordinariamente escrita.

Lo que me deja perplejo -aunque cada vez menos- es la rapidez con la que ha actuado Enrique Arroyo. Con lo que la Iglesia dilata en el tiempo decisiones de mayor importancia que afectan a muchas personas (las nulidades matrimoniales constituyen un buen ejemplo), ahora llega y en 24 horas destruye lo que se había forjado durante 21 años, lo hace sin consultas previas con el propio afectado ni su entorno y se queda tan fresco. Como buen jerarca eclesiástico, obviamente. Rechacen sucedáneos, que estamos ante el genuino ejemplo de los que se han dedicado durante 2.000 años a adulterar las enseñanzas de aquel admirable nazareno.

Y digo que me deja perplejo el cura porque me he llevado años esperando que los poderes de la Iglesia actuaran con la misma diligencia cuando los trabajadores de Altadis han perdido sus empleos, más de un millar, en Cádiz, por obra y gracia de una empresa que cuenta por millones de euros sus beneficios sin que nadie le tosa. Que la Junta de Andalucía se venda a Altadis no supone ninguna desazón; que se produzca una sangría laboral en la Bahía de Cádiz y la Iglesia mire para otro lado sí, al menos para los que somos cristianos.

En las manifestaciones de la tacabalera y mujeres cigarreras y luchadoras no vi a ningún cura, ni tampoco en las que durante años se han producido ante los acontecimientos de los Astilleros. En Sevilla también hay fábrica de tabacos, y tampoco he visto a los sacerdotes movilizados. Leí cierta noticia que me produjo una gran tristeza de aquel hermano mayor de las Cigarreras que mostraba su preocupación en un periódico porque, con las expulsiones de trabajadores de Altadis, ahora iban a perder más hermanos y los ingresos por cuotas de hermanos mermarían... Para que vean que en ocasiones los cofrades se contagian de los curas.

Quise ver la misma rapidez con la que se ha decretado la destitución del capataz de Columna a la hora de denunciar la injusticia social que hoy padecen los trabajadores en general, los jóvenes que son ninguneados por empresarios explotadores, el apoyo de los que transitan levitando como otro ejemplo de soberbia por Hospital de Mujeres con los empleados que trabajan 14 horas al día con contratos basura por 650 euros al mes, a las ancianas ahogadas por los especuladores inmobiliarios, a los toxicómanos necesitados de orientación no sólo material sino espiritual, a los homosexuales señalados con el dedo,... Intuí que se obraría muy rápido incluso en aspectos del mundo cofrade en los que hemos perdido el norte, como los fastos de las coronaciones canónicas, los espectáculos coloristas de pases de modelos que son sustituidos por pasos, curas que permiten prebendas a hermandades para pavonearse ante otras porque les ha arreglado la sacristía o un campanario...

No vean la rapidez con la que he esperado que la iglesia se atreva definitivamente a dar a conocer al Jesús más humano y más solidario no sólo para recuperar a los fieles perdidos, sino para entrar a valorar la verdadera raíz del cristianismo, que es la propia figura de Cristo. Lejos de ella, no somos sino como otras tantas religiones pero con pequeños matices e igual de radicales... Quizá es que la curia es la primera a la que no le interesa dar a conocer la realidad del mensaje de Jesús, porque su invento se desplomaría indefectiblemente.

Está visto que tendré que continuar esperando, y conmigo muchos de ustedes. Mientras tomamos asiento, contemplamos el transcurrir de la vida con hechos como los provocados por Arroyo Camacho, que sería feliz quemando en una plaza pública a algunos en lugar de sentarlo a su mesa para compartir el pan con él como así lo indicó el Maestro. ¿Saben quizá cuál es el problema de todo esto? Que muchos de ellos, a pesar del alzacuello, no creen en lo que dicen cada día cuando lanzan su perorata desde el púlpito...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Si lo que ha hecho es ofender al director espiritual de la Hermandad, ¿por qué se le expulsa de capataz y no se le abre un expediente para expulsarlo de hermano?. ¿Se quiere con esto dar una lección al mundo de la carga (más protestones y menos sumisos que muchos que desean el poder para figurar a toda costa)? ¿El perdón para la Iglesia es sólo para aquellas viejecillas beatas que se confiensan ante el cura de haber sido malas por haber gastado ese mes más de la cuenta o es para todos los cristianos, por muy grande que haya sido la ofensa?

Después de que el presidente del Consejo Local acusara a los cagadores (y por tanto a las cofradías) de mearse en la Catedral y la Iglesia no dijera absolutamente nada ni abriera una investigación, y por contra pierda el traserillo en echar rápidamente a un capataz por cantar un tango..... creo que el mundo cofrade en Cádiz no funciona.
Igual el que no funciona soy yo, que creo en el perdón y la buena voluntad por encima de la jerarquía y que para mí cuenta igual un cura que un hermano de una cofradía. A lo mejor es que no todos vamos en el mismo barco y los cofrades vamos en pateras, mientras algunos miembros de la Iglesia creen que van en un crucero.

Después nos venderán la milonga del sínodo de 'Bogar mar adentro'. ¿Quién boga? porque está claro que Arroyo (por ejemplo), no, por lo menos mar adentro, más bien lo hace hacia afuera, hacia su propia orilla donde lo espera un Dios castigador y poco misericordioso.

Fdo: Un cofrade que no tiene dudas de lo que nos enseñó Jesús.

El marqués del tiroriro dijo...

Yo soy el cofrade de antes, que es que no sabía firmar..... ¡qué tiroriro!