sábado, 23 de junio de 2018

'El mundo es suyo': astracán catódico llevado innecesariamente a la pantalla grande


Todo producto audiovisual nace para un formato, un público y una manera concreta de visionarlo. Una serie televisiva se distingue de una película no solo por su metraje. Dirigir un telefilme cuya finalidad es venderlo a una productora de televisión para que lo emita a las cuatro de la tarde de un domingo no tiene nada que ver con colocarse tras la cámara para llevar a la pantalla una película cinematográfica ‘por derecho’. 
Por eso resulta incomprensible que cosas como ‘El mundo es suyo’ se exhiba en las salas como si de una producción de cine se tratara. El engendro de Alfonso Sánchez podría ocupar cualquier hueco para ganar una óptima cuota de ‘share’ en Telecinco, por poner un ejemplo de cadena proclive al consumo fácil, y todos tan contentos. Algunos por echar unas risas, y otros como yo, por no verla. Porque ‘El mundo es suyo’ no supera los parámetros que debería alcanzar una producción que se ofrezca en pantalla grande. Es más, es muy probable que este subproducto de amanerada y gritona interpretación, de sinsentido direccional, guión astracanado y de chistes que llegan a ser de mal gusto (lo de “los de la memoria histórica ven por todos lados los huesos de Lorca” es para levantarse del asiento y dejar allí en pantalla esta sonrojante bazofia) no dista mucho de algunas series de televisión de moda en la que peligrosamente se lanzan mensajes de un preocupante machismo, gracietas de sal gorda con estereotipos regionales y, en definitiva, inteligencia cero revestida por el uso y abuso de tópicos para hacer reír con un humor que ni alcanza a ser digno heredero del empleado en su día por los hermanos Calatrava.
Y no me llamen sieso. Soy de los enchufados al canal Youtube de Antonio Garrido con esa estupenda serie, ‘El palermasso’, que parodia la cotidianidad cofrade sevillana de una manera divertida, fresca y ocurrente. Estamos hablando de capítulos de varios minutos y en una plataforma adecuada, es decir, la fórmula en donde quizá podrían funcionar las cosas de Alfonso Sánchez. Pero al espectador hay que tenerle respeto, oiga. Y sobre todo, al cine, que solo se adivina en ‘El mundo es suyo’ en los créditos de inicio, que nos hacen recordar a los diseñados por Olivier Kuntzel y Florence Deygas para ‘Atrápame si puedes’ (2002) de Steven Spielberg.
En el continuo naufragio de este horror aparecen los consabidos cameos empleados para continuar llamando la atención con lo fácil: Selu, Love… personajes carnavalescos que pasan por allí, contribuyendo a lo que habrá sido un cachondeo generalizado durante el rodaje. Lo habrán pasado bien entre réplicas de la Macarena y los manidos temas de los políticos corruptos y la droga.
En definitiva, cuando creíamos cubierto el cupo del dislate con Torrente, aparecen dos personajes cargantes, forzados y conformando una de las peores parejas aparecidas en pantalla. Al menos Santiago Segura hace cine.

jueves, 14 de junio de 2018

Las calles están para la libertad




La historia, incluso la que tenemos que recordar para no repetirla, se aprende en los libros, en los museos, donde tienen cabida los objetos de la memoria, incluidos los que exaltan otros tiempos de infausto recuerdo que causaron tanto dolor. 
Las calles son para vivir el presente y pensar en el futuro, para contemplar nuestras fachadas y ver en ellas motivos que nos animen a sentir en democracia y sobre todo en libertad como una de las cosas mas preciadas que tiene el ser humano y que lo dignifica al permitirle expresar pensamientos, opiniones y enriquecerse mutuamente en sociedad.
Las calles se hicieron para pasear mientras sonríes, donde no tienen cabida mensajes con palabras llenas de odio y rencor. Donde 'las hordas' o la 'cruzada de liberación' no tienen sentido alguno para continuar en el largo camino de la paz y la armonía entre los seres humanos. 
Las calles están hechas para tener nombres bonitos y si alguno de ellos refleja alguna palabra belicosa, que sea precisamente para recordar que aquí jamás debió ocurrir lo que ocurrió. Las calles están hechas para que la gente que pasea por ellas y les mataron a sus padres, tíos o hermanos no vuelvan la vista hacia otro lado por el dolor de placas de mármol con leyendas que exaltan a sus asesinos. Y así un día tras otro, año tras año... hasta ahora.
Ojalá la 'Calle Libertad' junto a nuestro Ayuntamiento rehabilitado.

(En el Día de la Memoria Democrática. 14 de junio de 2018)





domingo, 10 de junio de 2018

'Jurassic World': El reino caído sin reparar en gastos



“No he reparado en gastos”. Era la frase más repetida por Richard Attenborough en su papel de padre del parque jurásico en la película que Spielberg rodó hace ahora 25 años. Cualquiera de los protagonistas de ‘Jurassick World: el reino caído’ podría pronunciarla reiteradamente a lo largo del innecesariamente prolongado metraje de este monumental producto de laboratorio dirigido –es lo de menos- por Jota Bayona. Es algo que no deja de contagiarte de orgullo patrio, aunque el producto trasciende de quien se coloca tras la cámara para rodar una mamotrética y apabullante cosa de 260 millones de dólares que cuadruplica el presupuesto con el que contó Spielberg para ‘Parque Jurásico’ en 1993.
Tener asegurada tal cantidad ingente de dinero no te garantiza una película extraordinaria, es obvio. Pero ayuda. Y tanto. Especialmente cuando de lo que se trata es de arrasar en los cines con una concatenación de espectaculares secuencias y un prodigio técnico de efectos de todo tipo que el público sabe agradecer aguardando cola para entrar en la sala de la misma manera que lo hace en cualquier franquicia de comida rápida. Al fin y al cabo, ¿a quién no le gusta devorar de vez en cuando una hamburguesa doble de carne, con sus ingredientes perfectamente alineados, rodeado de un atolondrado ambiente? Es sentirse vivo en el reino caído de la gastronomía… y del cine.
Lo que viene a demostrar la quinta película de la saga sobre los dinosaurios, sus parques y sus islas –jamás comprenderé ese afecto por unos animales tan antiestéticos- es que la espectacularidad y el entretenimiento son las principales bazas de cada una de ellas, sin que se pueda pedir más. Spielberg planea sobre todas ellas, es el productor ejecutivo de ‘El reino caído’ y con ello se vuelve a comprobar que sus técnicos son los mejores y te hacen películas como si fuera él quien se colocara tras la cámara sin que ni siquiera necesite pisar el plató. Nada nuevo, porque en 1993 ya ocurrió con la mismísima ‘Parque Jurásico’, que era la mala de Spielberg ese año. En junio se estrenó y con ello el cineasta salió de un parto que lo tuvo ocupado durante meses anteriores sin que tuviera interés alguno en mimar la criatura porque donde realmente estaba centrado era en ‘La lista de Schindler’, viviendo en Cracovia y en los ratos libres por la tarde noche supervisando la sucesión de secuencias enviadas por un ejército de técnicos que rodaban apresuradamente en Estados Unidos para llegar a tiempo a estrenar la película que le obligaron a hacer al director de ET, condición indispensable para que de su talento saliera la buena de ese año. No llegaron a 22 millones de euros lo que costó llevar magistralmente a la pantalla la historia de Oskar Schindler. Ya ven.
De acuerdo. No seamos demagogos. Es una comparativa interesada y artísticamente injusta. Pero a ustedes les ha dado que pensar, no lo nieguen. Y no está mal que algunos apuntes despierten nuestra sustancia gris, lo cual no es incompatible con el hecho de que ‘El reino caído’ nos indigestione como comida rápida aunque durante su consumo disfrutemos brutalmente. Yo también lo hice, a pesar de quedarme ya exhausto faltando 20 minutos para terminar el menú por tantos excesos de patatas de luxe y gas carbónico transformados en FX y la aparatosa música de Giacchino. ‘Parque Jurásico’, aquella película que no pudimos tomarnos en serio ni conceptual ni guionísticamente –extraer una decena de especies de dinosaurios a través del ADN en un mosquito fosilizado insulta a la inteligencia- le debe mucho, muchísimo, a John Williams, que firmó una de sus bandas sonoras más redondas. Ahora no es lo mismo, pero no importa. The show must go on, aunque tan solo sea por diversión y por algunos guiños cinéfilos que quiero pensar sí ha aportado Bayona a modo testimonial, como el plano cenital del indoraptor en la secuencia aprendida de ‘Alien el octavo pasajero’. Otros más deben ustedes de descubrirlos, así se entretienen más allá de la intrascendencia en pantalla, incluidos los postureos y el manierismo actoral y el previsible mensaje ecologista.

lunes, 4 de junio de 2018

El presidente Sánchez acierta con Borrell


Creo que el presidente Pedro Sánchez acierta con el nombramiento de Josep Borrell. Experiencia, prestigio y conocimiento no le faltan a un político que, con el curso de los años, es un valioso símbolo del socialismo español.
El 24 de septiembre de 2015, Borrell visitó San Fernando como invitado al acto institucional que, anualmente y en esta fecha, celebra el Ayuntamiento de esta ciudad para conmemorar que las Cortes de Cádiz se reunieron ese señalado día de 1810 para iniciar la redacción de la Constitución.
Fue pues la Villa de la Real Isla de León cuna del parlamentarismo contemporáneo, circunstancia que cada 24 de septiembre se celebra en la ciudad.
"En mis tiempos de ministro, en los gobiernos de Felipe González, cortamos la cinta inaugural de más de 3.000 kilómetros de carreteras en España, teniendo también el honor de inaugurar el AVE a Sevilla. He visto a este país cambiar de piel. Podemos estar orgullosos de lo vivido y tenemos que hablar de ello”. Esta fue una de las frases que pronunció en su discurso, pero paradójicamente, Borrell venía a San Fernando para hablar de Europa al cumplirse los 30 años del tratado de adhesión de España. Digo paradójicamente porque ahora lo tenemos ya de ministro de Exteriores y la relación con el viejo continente será intensa por razones obvias.
“Nosotros no hemos creado una conciencia de identidad nacional porque hemos luchado siempre contra nosotros mismos. Después vinieron las grandes guerras donde el continente prácticamente quedó destruido. Ahora celebramos los 30 años de la adhesión de España a la Unión Europea y, desde entonces, hemos vivido los mejores años de nuestra historia moderna”, fueron algunas de las reflexiones sobre la vida política en común con Europa.
Por otro lado, sobre la crisis de los refugiados que huyen de la guerra, “no inmigrantes”, incidió en que “deberíamos acogerlos y atenderlos, pero no estamos preparados. No hay bastante unión en esta Europa, ni bastante Europa en esta unión”.
"Europa tiene unos valores que nos hace únicos, en ninguna parte como en Europa se combina mejor la libertad política, la cohesión y el progreso económico y eso, a la vez, es nuestra guía pero también nuestra debilidad”.
Reflexiones que, en este momento histórico para España y con Borrell volviendo a la primera línea de la política, se nos antojan más que interesantes.

sábado, 19 de mayo de 2018

La película-documental 'Camarón, Flamenco y Revolución' se preestrena en el Real Teatro de las Cortes de San Fernando el jueves 24 de mayo


El Real Teatro de las Cortes será el escenario escogido para el preestreno en San Fernando de la película ‘Camarón, Flamenco y Revolución’, previo al estreno en las salas cinematográficas comerciales en toda España, previsto para el 1 de junio.
Tal y como anunció la alcaldesa Patricia Cavada recientemente, San Fernando disfrutará del privilegio de poder visionar esta nueva producción documental dedicada a José Monje Cruz en un preestreno que tendrá lugar este próximo jueves 24 de mayo, a las 20:00 horas. El documental sobre la vida y el legado de Camarón de La Isla viene precedido de una notable aceptación de crítica y público tras su pase por el Festival de Málaga de Cine Español, la única ocasión en la que se ha proyectado esta producción antes de su inminente preestreno en la ciudad que vio nacer al genio del flamenco. Posteriormente, el jueves 31 de mayo, los Cines Callao de Madrid acogerán el estreno en Madrid como antesala de su exhibición comercial cinematográfica.
El preestreno en San Fernando de ‘Camarón, Flamenco y Revolución’ contará con la presencia del director de la película, Alexis Morante, así como de Dolores Montoya ‘Chispa’ y familiares del artista universal fallecido hace 26 años. Al acto tiene confirmada su presencia el consejero de Cultura de la Junta de Andalucía, Miguel Ángel Vázquez, que acompañará a la alcaldesa de San Fernando, Patricia Cavada. Las corporaciones municipal y provincial, con la presidenta de la Diputación al frente, Irene García –institución que participa de la promoción de los preestrenos del filme en San Fernando y en Madrid- también están invitadas, así como distintos representantes de otras instituciones y personalidades del mundo de la cultura, de la industria cinematográfica y de asociaciones y entidades relacionadas con el flamenco, y de la comunicación, entre ellos el director de Canal Sur, Joaquín Durán, el ente público andaluz que coproduce la película, producida por Mediaevs con la participación de Netflix y Universal.
Dado el aforo limitado del Real Teatro de las Cortes, se dispondrá un número de invitaciones individuales para acceder a él que podrán ser recogidas por las personas interesadas en asistir al preestreno en la taquilla del coliseo isleño ubicada en la calle Cervantes, desde este lunes de 18:00 a 21:00 horas, hasta agotarse las localidades estipuladas.
‘Camarón: Flamenco y Revolución’ es un retrato íntimo sin precedentes y narrado con la voz del prestigioso actor Juan Diego, con acceso a archivo inédito de la familia, vídeos, fotografías y manuscritos del propio Camarón en sus libretas, y que ofrece una nueva perspectiva para conocer el interior de la leyenda del genio de La Isla. Su director, Alexis Morante, (1978, Algeciras, España) es director de cine, videoclips y publicidad, multipremiado internacionalmente, nominado a los premios Grammy Latino, nominado a los Premios Goya de la Academia española, Premios Forqué de los productores (Egeda) de España y a la mejor dirección novel en los Premios de Andalucía (Asecan). Actualmente vive entre Los Angeles (EEUU) y Andalucía (España). Sus últimos filmes cuentan con más de 100 premios internacionales y más de 300 selecciones oficiales. Ha sido codirector de otra película-documental biográfica de gran éxito desde su reciente estreno, ‘Lo que fui es lo que soy’, con Alejandro Sanz como protagonista. El mejor de los espacios escénicos para este acontecimiento La alcaldesa, Patricia Cavada, que estuvo presente en la premier ofrecida en el Festival de Málaga el pasado 20 de abril, ha destacado la importancia del preestreno de esta película en San Fernando tanto a la hora de continuar poniendo en valor la figura y el legado de José Monje Cruz como por el tratamiento que en ella se hace de la ciudad como marco fundamental a lo largo de la trayectoria del artista.
La primera edil ha querido reseñar el hecho de que este acontecimiento se celebre en el principal espacio público escénico de la ciudad, el Real Teatro de las Cortes, adecuándose para ello tanto interior como exteriormente “porque un evento de esta relevancia se merece el mejor de los escenarios”. Cavada ha agradecido a la productora de ‘Camarón, Flamenco y Revolución’ su disposición para acceder a la iniciativa de que San Fernando acoja la premier del filme y la colaboración de la Diputación Provincial de Cádiz para hacer realidad “una cita con el cine y con el flamenco que trasciende más allá de La Isla ante el interés que ha suscitado esta nueva visión sobre nuestro artista más universal”, recordando sus palabras tras el pase del documental en el festival costasoleño: “La película vuelve a poner en liza la figura rompedora de José Monje en la música flamenca en particular y la música en general, su influencia y su carácter de artista internacional. La exhibición de esta producción cinematográfica supondrá también un reconocimiento a La Isla y una promoción de gran relevancia para una ciudad que está poniendo en valor el legado dejado por el artista y que verá próximamente hecho realidad el museo dedicado a su figura”. 
 Por su parte, el primer teniente de alcaldesa, Fran Romero, también ha valorado el preestreno. “Es lógico que este largometraje llegue a San Fernando antes de su paso por las salas de exhibición y antes de ingresar en el catálogo de la plataforma de streaming más seguida en todos los hogares del mundo. Y lo es porque nuestra ciudad nunca ha dejado de ser La Isla de Camarón, la cuna del más grande cantaor que ha dado el flamenco. Tierra de un artista irrepetible por el que se nos conoce internacionalmente, que forma parte de la propia identidad cultural de la ciudad y por cuya figura ha de pasar nuestra marca de ciudad, el modelo turístico que ha de marcar nuestro futuro gracias a proyectos como el Museo Camarón. Aquí José Monje Cruz comenzó a forjar su leyenda, la del tiempo y la voz rota. En la casa donde nació, en nuestras calles, en la Venta de Vargas... San Fernando forma parte de la vida y del legado artístico de Camarón y por eso La Isla está presente en 'Flamenco y Revolución', acertado título para un cantaor que sin dejar de ser fiel a la esencia de este arte lo revolucionó para siempre. Con Camarón el flamenco nunca volvió a ser el mismo, con José el flamenco fue más allá”, indica Romero.
El primer teniente de alcaldesa felicita a los responsables de la cinta por el gran trabajo realizado: “Se nota el cariño, la pasión y el interés por lo que se cuenta en el trabajo de Alexis Morante a la dirección, al que acompaña Raúl Santos al guión y que cuenta con la voz del gran Juan Diego como narrador. Gracias por mimar el detalle, porque la fidelidad siempre importa cuando se trata de nuestro mayor artista. Y gracias por hacer visible a San Fernando a través de Camarón con vuestro documental. Estoy seguro de que el próximo jueves lucirá muy especial en el mejor y más importante escenario de La Isla de Camarón: el Real Teatro de Las Cortes”.
En este enlace podéis ver el pressbook de la película con todos los detalles de ella:
https://drive.google.com/file/d/1JpJR-crfthCyTliyeezl0_1ETnfUZZ0Y/view

jueves, 10 de mayo de 2018

La Feria del Carmen y de la Sal


Era una feria del Carmen y de la Sal de mediados de los años setenta. 
La Misericordia, pionera en montar caseta en el parque Almirante Laulhé, le regaló a mi abuela Catalina un cuadro con la imagen del Señor de la Misericordia por su colaboración con la hermandad de siempre de mi familia (quien está detrás de ella en la foto es mi padre). Yo, con apenas cinco o seis años, ya intentaba copiar a los mayores, pero como obviamente no me dejaban servir tras la barra ni mucho menos cobrar, me dedicaba a recoger botellines de kas-kola (estuvo de moda unos cuantos años, por desgracia), le daba con un paño a las mesas, avisaba de las bombillas de colores que se fundían en las guirnaldas que colgaban de los eucaliptos que te cuadraban en pleno patio de la caseta o advertía sobre los farolillos que empezaban a tener un color más bien negrucio porque las lámparas que se colocaban dentro eran de 60 watios para arriba. Una temeridad de las muchas de otros tiempos... 
La Feria era, tras la Semana Santa, la fecha que esperaba con mayor ilusión. Era genial compartir aquellas noches de verano en la caseta con los niños y niñas de mi edad, ver a la gente agolpada en la puerta para entrar y mirar extrañada porque comenzaban a verse muchos más trajes de faralaes que antes, dar vueltas con nuestros padres para disfrutar de La Ola, El Látigo, El Badén, El Gusano Loco, El Galeón -versión doble y moderna de las antiguas 'Cunitas'-, la Noria, el Canguro, por supuesto los coches de choque... 
La Feria estaba marcada en mi calendario anual. Era convivir en hermandad y antes ver a miles de personas subir San Diego, Isaac Peral, camino por la calle Rosario en dirección hacia el Parque. Toda una ciudad movilizada por su fiesta del verano. El Puente Zuazo se veía a lo lejos con colas kilométricas de coches entrando en la ciudad hacia la Magdalena. Y pierdo la cuenta de cuántos años estuve tras la barra de mi caseta, que iba adaptándose a los tiempos que ya, ni por asomo, son los mismos. 
He llevado siempre la Feria muy dentro y le he tenido mucho cariño. Cuando han pasado más de cuarenta años desde aquella visión infantil que os contaba, no me podía imaginar que iba a tener la oportunidad y el privilegio de trabajar por mi ciudad en algunos asuntos como, precisamente, la Feria del Carmen y de la Sal. 
Hoy, ayudando a ponerla en valor, me he acordado de aquellos años, décadas, recogiendo botellas, sirviendo pinchitos, limpiando las planchas, grabando música salsera en la radio a escondidas para pincharla cuando caía la madrugada, y brindando por nuestros planes futuros con mis amigos de la hermandad, sentados en sillas de tijera. Algunos se cumplieron, otros no. Varios a medias. Pero allí estábamos, donde todos y todas debemos continuar estando para que nuestra feria sea 'La Feria' que siempre fue, adaptada a lo que piden los tiempos actuales.


martes, 8 de mayo de 2018

La programación de películas del Cine Almirante hace casi 26 años, semanas antes de su cierre


¿Sabéis qué es este papel? Se trata de la programación que, cada semana y para que yo la comentara en 'Último Estreno', me facilitaba la empresa de José Luis Ballester con las películas que se iban a proyectar. 
Este cuadrante en concreto es del 29 de octubre al 4 de noviembre de 1992, es decir, hace casi 26 años, y a pocas semanas del cierre definitivo del Cine Almirante, que se produjo el 16 de diciembre. 
Fijaos en el estreno 'estrella' de esa semana: 'La ciudad de la alegría', la película protagonizada por Patrick Swayze. El Almirante la puso en el mismo día del estreno en España, algo que en los últimos meses antes de cesar su actividad era habitual porque a Ballester le había salido un serio competidor varios kilómetros más allá: en junio habían abierto los Cines de Cinesa en Bahía Sur, así que el monopolio se había acabado y había que conseguir espectadores, aunque finalmente el Almirante terminó por cerrar, tras casi medio siglo de actividad, con su empresario esgrimiendo competencia desleal por parte de la empresa exhibidora catalana e indolencia ante ello por parte de la administración local. 
La otra película que se proyectaba en la sala 2 -'la de arriba', en forma de anfiteatro- era 'Navy Seals', que ya se había estrenado por ahí tiempo antes. Un espanto bélico que tiene como curiosidad que parte del rodaje se llevó a cabo en San Fernando, cuando el Zaporito y la calle Tomás del Valle la llenaron de escombros, coches arrasados y los americanos salían por patas tras una misión de rescate en un país islámico terrorista. Dirigía Lewis Teague, el de 'La joya del Nilo', y estaba en ella Charlie Sheen, pero aquello fue insufrible. En el rodaje nos lo pasamos mejor que viéndola, porque en los planos se colaba Rioja haciendo fotos para el Diario, entre el cabreo del equipo de dirección y... bueno, lo típico. Cuando en Cádiz se rodó 'El día que nací yo' con la Pantoja, una secuencia en la Caleta fue memorable con la gente 'reventando' el rodaje a base de guasa. Pero eso ya lo contaré en otra ocasión. 
Y como Ballester tenía también cines en Sanlúcar y Chipiona, pues en ese planillo de proyecciones escrito a máquina figuraban las de esas salas. Por entonces se podía ver 'Llamaradas ' o 'Arma Letal 3', que se había estrenado en agosto, pero sanluqueños y chipioneros tuvieron que esperar tres meses para verla. Lo de 'Piernas de terciopelo', ni lo comento. En realidad era 'Orquídea Salvaje 2', y... ¡Joder, si he dicho que no lo voy a comentar!

lunes, 7 de mayo de 2018

Cinco años sin Ray Harryhausen, el creador más imaginativo y artesano de los efectos especiales en el cine


Hoy, 7 de mayo, hace cinco años que nos dejó Ray Harryhausen. 
Este tipo, con nombre tan sonoro y repetitivo al pronunciarlo, quizá no le suene a mucha gente. Pero sin él no existirían los efectos especiales tal y como los conocemos hoy día. Harryhausen, que recibió un homenaje en el Festival de Sitges de 1995 -ahí en la fotografía, junto a un sujeto gafón que soy yo, unas horas antes de la ceremonia- fue el artesano que le tocó trabajar en un época en la que no había ordenadores ni nada que se le pareciera. Fotograma a fotograma, moviendo hueso a hueso de esqueleto a cada paso en, por ejemplo, 'Simbad y la princesa' (1958) o haciendo andar a una réplica de dinosaurio cambiándole la posición de una pata de plástico, logró recrear la quintaesencia del cine, la magia de la pantalla: convertir lo estático, lo inerte, en vida y engañar al ojo humano. 
Ganador del Oscar en 1949 por 'El gran gorila', muchos como Tim Burton o Steven Spielberg han sido admiradores o aprendieron y practicaron su técnica. Falleció a los 92 años y, paradojas de la vida, sus padres lo llevaron a ver una representación de 'El mundo perdido' de Conan Doyle, cuando tan solo contaba con cinco años. 
 Cuando hoy en pantalla todo es tan impersonal, donde la apariencia del vídeojuego ha barrido los cánones estéticos del cine, recordar a Ray Harryhausen es casi un obligación. 
Creo tener localizada la entrevista que le hice, la busco y lógicamente estará en cinta cassette. Prometo sacar algunas frases suyas en próximos días.


Cuatro motivos para premiar (siempre) a Martin Scorsese


sábado, 28 de abril de 2018

Martin Scorsese, Premio Princesa de Asturias de las Artes 2018


La verdad es que resulta complicado elegir las mejores películas de Martin Scorsese. Tanto como pensar si era más justo concederle el premio Princesa de Asturias de las Artes a él o a Ennio Morricone, que era el otro candidato del que más se hablaba. La teoría nos dice que Scorsese podría haber esperado algunos años más y que Morricone es la última leyenda viva de la música de cine, nacido en 1928 y que desgraciadamente, algún día no muy lejano nos dejará. Pero claro, también tienes a John Williams, que es cuatro años más joven que Morricone, pero con 86 tacos a sus espaldas. Eso sí, es más fácil llevar al italiano a Oviedo que al compositor favorito de Spielberg, que después de 20 años sin pisar suelo europeo, nos ofrecerá en octubre un concierto en el Royal Albert Hall de Londres al que tendré la inmensa dicha de asistir.
Me enrollo y no llego a donde quería. ¿Por dónde iba? Ah, sí... Si tuviéramos que elegir lo mejor de Scorsese, ¿con qué nos quedaríamos? Con seguridad, en todas las listas entraría 'Taxi Driver', no habría dudas. Casi también 'Toro Salvaje', ambos peliculones. Algunos se olvidarían injustamente de esa joya que fue 'Jó que noche' (absurda traducción de 'After Hours') y, a partir de ahí, están quienes elegirían 'Uno de los nuestros' (yo no lo haría) o 'Gánster de Nueva York' (aun menos entre mis favoritas). No entiendo esa indiferencia hacia 'Casino', que personalmente sí la tengo entre lo mejor de lo mejor de Scorsese, con esa filigrana de montaje, esas corales interpretaciones inconmensurables y ese inicio con los títulos de crédito (Saul Bass, ¿quién si no?) que parece reventarnos la película en cuanto De Niro le da la vuelta a la llave al entrar en el coche. ¿A quién se le ocurre jodernos al personaje nada más empezar? A Scorsese. O a otro grande, como Brian de Palma en 'Atrapado por su pasado'. Directores con licencia para hacer lo que quieran porque las dos horas que vienen después, o el tiempo que necesiten, son para enmarcarlas en lo mejor rodado en toda la historia del cine.



Pues eso. Y 'El lobo de Wall Street', con sus delirios, grandezas y miserias, me parece también de lo mejor de Scorsese.
Luego están los remakes o continuaciones, como 'El color del dinero' o la sobrevalorada 'El cabo del terror'. Y peñazos, que las hay. 'Kun Dun', 'Silencio' o 'La última tentación de Cristo', película con la que tengo una relación amor-odio. Interesantísimo guión, historia sobre la dualidad de Cristo y su papel humano o redentor, atrayente hasta límites extraordinarios pero cinematográficamente lineal. Maltratada por sectores retrógrado-cazurros a los que ya estamos acostumbrados, la banda sonora de Peter Gabriel es una auténtica maravilla.
En fin, que si a Scorsese se le puede calificar de algo además de magnífico director, es de cineasta sumamente interesante, dúctil y talentoso.
Y tú, ¿con cuáles te quedas de Martin Scorsese?

jueves, 26 de abril de 2018

Revoluciones en pijama


El mundo solamente ha cambiado cuando la gente se ha echado a la calle. Ahora pretendemos encabezar las revoluciones y solucionar los problemas comiéndole minutos (y horas en algunos casos) a las jornadas laborales sentados delante de un ordenador, o con el pijama puesto, mientras alguien nos prepara la cena. 
Nos han dado una gran plataforma, un caos 'enredado' para que nos creamos más libres y conocedores de lo que sucede a nuestro alrededor sin ni siquiera analizar los porqués y tener los suficientes -y necesarios- elementos de juicio cada vez que tecleamos. Y la libertad no consiste en tener los instrumentos para poder hablar, sino en el ejercicio práctico de lo que defendemos, sin trabas y con todas las consecuencias, haciendo así efectivo el cambio que exigimos. Lo demás es el chocolate del loro. 
De hecho, esto que estoy escribiendo no sirve para nada. Hasta el momento, internet solo ha servido para hacer una revolución en las formas. Pero no necesitamos estilistas, sino gente de ideas y de acción. Y militar en la acción es ya, amigo mío, más complicado.

lunes, 23 de abril de 2018

Alejandro Sanz y Camarón de La Isla, protagonistas de dos documentales que esperan el éxito en taquilla

Tiempo de documentales y sobre dos grandes figuras de la música, ambas españolas. El Festival de Málaga de Cine Español ha preestrenado la película 'Lo que fui es lo que soy', una visión bastante amable de la vida de Alejandro Sanz en la que se nos muestra al joven que quiso ser "uno entre un millón" ante su incrédula madre hasta llegar a la cima del éxito. Buen montaje, testimonios que no osan enturbiar la vida del autor de algunas de las mejores canciones de la música española contemporánea, demasiados planos aéreos y, en definitiva, un trabajo dirigido por cuatro nombres, -Óscar García Blesa, su biógrafo autorizado; Mercedes Cantero; Gervasio Iglesias y Alexis Morante- al servicio de un Alejandro Sanz que hará las delicias de sus fans, que encontrarán reflexiones del autor que merecen la pena en frases que salpican un producto escasamente comprometido con lo que se echa mucho en falta: opiniones del propio autor de 'Corazón partío' sobre sus problemas con personas que le han rodeado en estas más de dos décadas, nombres que no aparecen y sus trasiegos pasionales. No se trata de embadurnar de salsa rosa la cinta, pero sí de introducir aspectos que descaradamente no se han querido tocar.
Aquí tenéis, en mi espacio en Youtube, la crítica a 'Lo que fui es lo que soy':



El viernes 20 de abril se preestrenó, también en el marco del festival costasoleño (¡qué tiempos de aquellos primeros años que personalmente cubría cuando lo dirigía Salomón Castiel y no creíamos que aquello iba a crecer tanto!) el segundo documental que os comento: 'Camarón: Flamenco y Revolución', en esta ocasión tras la cámara uno de los realizadores de la película de Alejandro Sanz: el algecireño Alexis Morante. Con la producción de José Carlos Conde, el filme dedicado al genio del cante nacido en La Isla de San Fernando se estrenará en los cines el 1 de junio, de modo que esperaremos a hablar de ella cuando se acerque la fecha. Sí os comento que, tras su premier en Málaga, la ciudad natal de Camarón acogerá la segunda de las proyecciones antes de que se distribuya en los circuitos comerciales en junio. Este preestreno en San Fernando será entre el 15 y el 30 de mayo y os iré informando. Quienes vieron 'Camarón: Flamenco y Revolución' en Málaga hablan bastante bien de ella. Se ha recopilado mucho material inédito y hay bastantes cosas que el espectador disfrutará, especialmente los amantes del flamenco y los seguidores de José Monje Cruz.

Para que conozcáis un poco más cuáles son los detalles de esta nueva producción dedicada a Camarón de La Isla y haceros más llevadera la espera, os ofrezco el dosier promocional de la película que me remite José Carlos Conde y así váis entrando 'en faena' y aumentando las ansias por verla. Está en formato PDF y pesa 12 megas, tened un poco de paciencia al descargarlo :-)


martes, 17 de abril de 2018

'Ready Player One', el sueño de una sola generación

He sido perezoso en el tiempo a la hora de opinar sobre 'Ready Player One'. Me temo que, a pesar de ser una película de cabecera para los cuarentones, su valentía desde el principio mostrando sus cartas, su apabullamiento visual y la oportunidad de 'darle un joystick' al espectador para transformarlo en un jugador, no va a ser tomada en serio por las generaciones de antes y después de quienes rozamos los cincuenta.
En este nuevo vídeo de 'Último Estreno' te explico el porqué y algunas otras cosas de un Spielberg dedicado a un público concreto y que, supongo, asume el riesgo que ello supone. #ReadyPlayerOne #ÚltimoEstreno

viernes, 23 de marzo de 2018

El sueño imposible



Soy tan egoísta con Él que no hubiera dado la más mínima concesión a la duda, al debate. Sé que eso no estaría bien, pero lo he dibujado en mi imaginación tantas veces cimbreando lo justo por el celaje del cielo de La Isla, que aquella impresión de niño se transformó en ilusión de adolescente y en fijación de adulto. Un imposible, como los amores de la infancia; un sueño como todos los que tenemos: hecho realidad en nuestra mente sin interferencias de los demás, ni siquiera propias. Un déjate llevar por lo que anoche creó la mente sin prisa por despertar.
Y le pongo ruán morado y esparto, y hombres y mujeres mayores de 18 años sin calzar, portando cirios infinitos al cuadril, tan interminables como los capirotes más largos del mundo. Y un paso tallado de filigranas por mi amigo Manuel Guzmán que no se pareciera a ningún otro salido de sus manos y ni siquiera de las del maestro, como le gusta a Manolo llamar a su padre. Algo único e irrepetible, dorado con 24 kilates y sin las prisas que hoy ganan a la paciencia, a las cosas hechas para escribir la historia. Con solo dos jarras a cada lado para varias piñas de lirios morados, que se está perdiendo el color penitencial. Un paso que sale de rodillas por el medio punto del Carmen, sin que se oiga un cargador, sin ni siquiera dar oportunidad a saber quiénes son. Como tampoco conocer quiénes se ocultan tras los antifaces con baberos hasta la última hebilla del cinto. Sin guantes, para que se vean las arrugas de las manos maduras, de quienes llevan mucha vida caminada y sufrida con el rostro por delante para que se lo partan. Sin música, para no distraer los sentidos. De cuatro a ocho de la tarde el Sábado Santo. Cuatro horas bastan para no dejar huérfana la Semana Santa isleña el día de mayor luto del año, que pide para sí una humanidad necesitada de reflexión; un dolor callado en la calle que marca la cuaderna maestra de la ciudad, por donde va y por donde regresa, adivinándose su escorzo entre una gran nube de incienso provocada por un grupo de turiferarios cuarentones que no alzan la vista del adoquinado. Y tal como pasa ante nuestros ojos, se va. Y tal como sale, se recoje. Y hasta el año próximo sigue en su ornacina, con la excepción de su triduo de Dolores. Y una junta de gobierno a la que no se la ve, ni se la oye, ni se la conoce. Ni carteles, ni pregones, ni extraordinarias, ni certámenes, ni asambleas de cargadores, ni casetas, ni verbenas, ni entrevistas, ni polémicas... Eso para los demás.
No hay más. No es tan difícil. Un sueño de un cofrade como yo, descreído y que hace tiempo dejé de ser de este mundo. Un imposible hecho hermandad que solo sucede una vez al año en mi mente. Y que no puede venir nadie a fastidiarlo como seguramente, si se llevara a efecto, ocurriría ante estos tiempos tan convulsos y de tan bajos vuelos. Así que me quedo con mi ideario, que nadie puede arrebatarme, y lo tiño con el azul y negro del Jueves Santo, el de toda la vida. Un soñar despierto que colma mis anhelos cofrades. Con eso ya me basta aunque el sueño, ese sueño en concreto, jamás se haga realidad.

domingo, 4 de marzo de 2018

Noche de los Oscar


Noche de los Oscar. Me vienen a la memoria tantos años retransmitiendo nada menos que ocho horas de programa en 'Ultimo Estreno' cuando llegaban estas madrugadas tan apasionantes para los que amamos el cine.

Entre los colaboradores habituales, el gran Carlos Pumares. Era un fijo cada noche de los Oscar en mi programa y hablábamos un rato por teléfono mientras la alfombra roja. En teoría de lo que iba a suceder poco después, pero ya sabéis que Pumares era-es indomable. Toda la entrevista es una anarquía pura, un dislate, un maravilloso desastre y un "darvuader" por ahí impagable. Pero conforme avanzamos hay titulares de peso a cada 30 segundos. Ya lo veréis. 

Cuando coincidía que iba a Hollywood a cubrirlos se buscaba garitos para recibir la llamada y el jaleo de fondo formaba parte de la magia de la noche. Siempre le agradeceré su predisposición y su comportamiento conmigo durante tantos años.
Eran noches de muchas anécdotas en el estudio con mis colaboradores y con otras circunstancias. En 1994 la ceremonia terminó a las 07:55 h. y yo hacía la mili (soy viejo, qué le vamos a hacer) y en Capitanía tenía que estar a las 08:00 horas. Y allí no había flexibilidad que valga. Cuando llegué, el jefe de guardia me había estando escuchando. Menos mal.
Se podría hacer un libro entero. No es mi intención aburriros, pero sí deleitaros con algo de hace nada menos que quince años.
Aquí tenéis la entrevista en directo a Carlos Pumares en el programa especial de los Oscar en el año 2003. En aquella ocasión estaban 'en el ajo' películas como 'Chicago', 'El pianista', 'El señor de los anillos: las dos torres', 'Las horas', Gánsters de Nueva York'... Nuestro gran Pedro Almodóvar (mal que les pese a ciertos sectores) como director por 'Hable con ella'... ¡Y nos parecían unos Oscar flojos!
Bueno. Disfrutad de alguien que nos acompañó durante muchas noches de estudio en el instituto, en televisión y con el que he compartido festivales inolvidables:

viernes, 23 de febrero de 2018

Guillermo del Toro abandona su concepto poliédrico del monstruo para presentarlo tal cual en 'La forma del agua'


Es probable que Guillermo del Toro lo haya repetido con frecuencia, pero la primera vez que lo oí fue en la comparecencia posterior al pase de prensa en el que habíamos visto 'Cronos', en el Festival de Sitges de 1993. Éramos media docena de periodistas y en apenas un cuarto de hora concluimos la rueda.
"Me levanté una mañana para ir al WC siendo muy niño; entonces vi todo lleno de monstruos a mi alrededor. Hice un pacto con ellos: si ustedes me dejan vivo, yo les prometo serles fiel toda mi vida. Y aquí estoy", dijo el cineasta mexicano. Con esta declaración de intenciones no es de extrañar la carrera emprendida por Del Toro que ahora muestra en las pantallas la máxima expresión de su mandamiento principal, en el que encierra el resto de dogmas de fe de su cine. Pulcro, de imaginativa utilización de la cámara como lo es también de la fabricación de ideas, de acertadas apostillas musicales y de una imperfección -por manierista- presentación de situaciones deformadas por la también perenne presencia del cómic en la manera de ver al monstruo que el director lleva dentro. Poliédrica y mimetizada con las historias que nos ha expuesto a lo largo de 25 años de carrera. Si Del Toro nos muestra el monstruo más fácil en sus adaptaciones del cómic, sus monstruos metafóricos son aun más interesantes: el de la guerra civil española por partida doble en 'El espinazo del diablo' (su película más personal, según asegura y afirmación con la que coincido) y 'El laberinto del fauno' o el propio amor transformado en monstruo en 'La cumbre escarlata' o ahora, en pantalla, 'La forma del agua'.
Ante la premisa del amor al monstruo, Del Toro no da concesiones a la simbología ni a metáforas representativas de peliculas anteriores. Ahora sí tenemos a un monstruo con todas las letras, no ha tenido reparo alguno en construir una historia alrededor de él con máximas nada nuevas con las que realiza una película refrito de ingredientes de obras maestras o encumbrados ejemplos del cine del llamado realismo fantástico. Y así, tenemos al monstruo incomprendido procedente de un remoto lugar, capaz de sentir y en este caso amar, al que quieren escudriñar y explotarlo, con ribetes milagrosos de civilizaciones ignotas -es decir, un ET modernizado y anfibio- y solo comprendido por una persona; una amanerada historia de espías rusos en plena guerra fría y una inadaptada social, más por sus rarezas que por ser muda, que guarda curiosas similitudes con Amelie y a la que acompaña una banda sonora afrancesada de la que después hablaremos.
'La forma del agua' tiene dos principales problemas: el primero es precisamente ese descaro del director de meternos en una historia de fantasía en un escenario tan realista y en el que cuesta trabajo darle credibilidad al empecinamiento de Liza Expósito por un monstruo anfibio con el que llega hasta al paroxismo sexual y a esa manida manía que tienen ahora los directores de convertir todo en un musical donde hasta los monstruos más horribles bailan claqué con su amada sin pasarla y rodeado de estrellas de cinco puntas en el firmamento. Lo vimos en 'La La Land' hace poco y sigue la costumbre aunque no pegue la secuencia ni con cola.
El segundo inconveniente de lo último de Guillermo del Toro es que sabemos lo que va a suceder. Es como una pelicula de jesucristo, pero con bicho en el agua. No hace falta leer reseña alguna en prensa para saber que estamos ante una especial relación gradual de dos seres inadaptados y nuestro subsconsciente espera la tragedia final empujada por el razonamiento lógico de que un ser anfibio que va rebanando por ahi cuerpos con sus zarpas no puede terminar sentado en un sofá viendo un partido de fútbol con su amada humana. Es más, ya la cartelera de la pelicula se encarga de hacer el spoiler mas grande de los últimos años.
Quizá quien sea capaz de superar tanta ficción convencional en el fondo aunque inteligentemente trillada en las formas pueda decantarse por considerar 'La forma del agua' como un ejemplo del llamado realismo mágico y disfrutar de una historia de amor con la que del Toro es capaz de hacer lo mejor (la secuencia en el cine a la búsqueda de la bestia sirve como ejemplo) y de lo peor (la inundación de la casa en una secuencia en la que rosa el ridículo conceptual o el tono ampuloso de fábula de la voz en off que narra la historia al inicio y a su fin. Mención especial a su banda sonora, de Alexandre Desplat, nominada al Oscar.  Estoy tratando de buscarle algún sentido a ese soniquete de 'Main Title' tipo compositores de la nouvelle vague con acordeón incluido. Jamás he visto relación alguna entre tanta agua y el acordeón como instrumento 'acuático'. Eso sí, es bonito tela. Desplat dio con las notitas adecuadas y suena, y suena...Es el Oscar musical in pectore de este año. Pues vale.
En la cabecera de este texto tienes el vídeo con la crítica de 'La forma del agua', por si prefieres el formato audiovisual a la lectura.

martes, 20 de febrero de 2018

13 de febrero, Día Mundial de la Radio

Lo grabé el martes, que fue el Día Mundial de la Radio, pero no he podido subirlo antes.
Fueron muchos años de vivencias en la radio, en el medio de comunicación más mágico y maravilloso que pueda existir, y donde a través de mi programa 'Último Estreno' me introduje en el mundo del cine.
Apenas tenia 20 años cuando me puse por vez primera delante de un micrófono. Muchas anécdotas, momentos, vivencias con compañeros de otros programas y amigos, entrevistas a mucha gente conocida, viajes a festivales desde donde se emitía, noche de los Oscar, otras experiencias relacionadas con temáticas distintas al cine...
En estos minutos se ven muchos rostros que con seguridad provocarán sonrisas que pueden convertirse en risas a carcajadas. Algunos colegas, con los que guardo una estupenda amistad, están en medios a nivel nacional. Otros son amigos incondicionales, y algunos desaparecieron del camino. Como la vida misma.
No es un ejercicio de autocomplacencia. Es un particular, cariñoso y modesto homenaje a la radio y con ello a quienes la hicieron; a quienes la hacen, están y estuvieron, especialmente a los que siempre recuerdan los momentos que compartimos con cariño y gratitud, y así lo expresan cuando tienen ocasión. Espero que disfrutéis de él.


domingo, 4 de febrero de 2018

Goyas 2018: Decálogo de una ceremonia que todo el mundo dice ver pero nadie ve sus películas



Lo que más me llama la atención de las horas posteriores a la ceremonia de los Goya es la cantidad de gente que los ve, a tenor de la multitudinaria andanada de críticas que aparecen en las redes sociales, blogs y otros medios empleados para que nuestras opiniones lleguen a los demás.
Yo creía que esto de los Goya no interesaba a los españoles, ni a los aficionados ni a los profesionales. Pero debo estar equivocado. Todo el mundo habla milimétricamente de lo que pudo verse en pantalla. Para mal, claro.
Y lo curioso es que en este país cainita, debimos ser millones viendo los Goya pero unos pocos viendo lo importante: las películas que compiten, las películas de nuestro cine.
Habría que invitar a que levantaran la mano quienes en estos meses hayan ido al cine a ver 'Handia', 'Estiu 1993', 'Muchos hijos, un mono y un castillo' o 'La librería', entre otras nominadas que ya se han estrenado. Eso se llama cinismo 'Made in Spain'.
¿La ceremonia? Pues mientras sigamos empeñados en copiar el estilo de los Oscar, la fórmula no funcionará jamás. Me quedo, en lo positivo y negativo, con un decálogo de ideas:
1.- El acertado y original escenario, aun faltando personal de asistencia para ayudar a subir a los ganadores de premios con dificultades.
2.- La gran Marisa Paredes y su refrendo sobre el 'No a la guerra' que tantos secundamos en su día y seguimos defendiendo. Y Penélope Cruz, por la que tengo debilidad.
3.- El imperdonable olvido de la Academia al no incluir, en el vídeo dedicado a los fallecidos, a la actriz Amparo Pacheco, madre de Manolo Cal, que está indignado desde anoche con toda la razón. Se merece una disculpa.
4.- La aliviante actitud de los cineastas catalanes, muy presentes en la ceremonia, dejando claro por omisión de comentarios y simbología que los delirios independentistas no son buenos para la industria cinematográfica. Incluso con Isabel Coixet presente, que tiene más filias que fobias hacia las pretensiones de escisión. Incluyo también la preocupante sensación de que en el sur de España no se hace cine frente al apabullamiento catalán y vasco.
5.- La injusta no nominación de Fernando Velázquez por su banda sonora para 'El secreto de Marrowbone' pero bien que utilizaron su música de 'Un monstruo viene a verme' para momentos en la gala.
6.- La ganadora del Goya a peluquería... ¡con esos pelos!
7.- El humor de los presentadores. Extraño, como un pato en el Manzanares, que diría Sabina.
8.- La inexplicable altura de colocación de los dos micrófonos principales por los que hablaban los ganadores y presentadores.
9.- La extraña disposición de los fotógrafos en el patio de butacas, algunos casi tapando el tiro de cámara sobre gente sentada importante.
10.- Y sobre todo, especialmente, que yo no haya podido estar allí este fin de semana. El año que viene seguro que sí.

lunes, 29 de enero de 2018

Muere John Morris, el 'músico de Mel Brooks'


Ha muerto John Morris a los 91 años de edad. Ya nos había dejado todo el universo músico-cinematográfico que podía regalarnos durante décadas. Su 'El jovencito Frankenstein' ha quedado para la historia junto con otras grandes bandas sonoras que, en ocasiones más frecuentes de las necesarias, quedaron eclipsadas por canciones o temas musicales ya existentes. 
Todo el mundo recordará 'Dirty Dancing', pero es muy probable que pocos hayan reparado en la banda sonora y no sólo en las canciones. La compuso Morris. 
Al hablar de aquella obra maestra de David Lynch que es 'El hombre elefante', serán muchos los que relacionarán el adagio de Samuel Barber con ella, pero la música original, -nominada al Oscar, por cierto- fue escrita por John Morris. Una joya con un tema principal circense con el que el compositor no deja de recordarnos, a lo largo de este crudo filme, que Joseph Merrick no podrá vivir sin estar marcado por su origen y por el lugar donde era vejado y explotado. Un secuencia magistral es la de la irrupción de aquella escoria humana en su habitación. El compositor mantiene el ritmo y la gravedad, la tensión provocada por la maldad incipiente, hasta que Merrick es pasado de mano en mano como un juguete, como un tío vivo de feria y circo, es ultrajado, emborrachado y Morris utiliza su música para que nos duela más la secuencia y hacernos sentir hasta dónde alcanza la maldad humana. 
Si tienen alguna duda, prueben a verlo nuevamente sin la música. Verán otra película. 
Descanse en paz el maestro John Morris.

sábado, 27 de enero de 2018

Vídeo de 'Los archivos del Pentágono' y repaso a la trayectoria de Spielberg


'Los archivos del Pentágono' no es precisamente la mejor película de Steven Spielberg. Pero al menos nos sirve para, además de hablar de ella, repasar al 'contador de cuentos' como cineasta imprescindible para la generación de quienes ya rozamos los cincuenta. Un nuevo vídeo en mi canal youtube, seguramente muy largo como es habitual (;-)), pero que te aportará algunas cosas para hacerte tu propia idea sobre Spielberg y su último estreno. #Thepost #Losarchivosdelpentagono #Ultimoestreno 

miércoles, 24 de enero de 2018

El cuento de 'Los archivos del Pentágono'


Érase una vez una nueva película de Spielberg, de esas de buenos y malos, como casi todas las suyas. De las que, en algunas ocasiones, maquilla el cuento con un experimentado elenco técnico de sobrada experiencia en estos cometidos (Kaminski, Kahn, Williams...) y en otras las historias para niños se convierten en inclasificables devaneos, caso de 'Inteligencia Artificial'. A veces, los cuentos le salen bien porque dirige con eficacia y buen hacer ('Tiburón') y otras engarza, con precisión de relojero, los clichés con artesanas maneras de hacer cine, con la inspiración que le proporcionan seres semibíblicos que mueren y resucitan y entonces le sale una enormidad ('ET').
En eso consiste esto del cine para Spielberg. En hacer cuentos. En escasas ocasiones ha entrado a profundizar construyendo y deconstruyendo situaciones y personajes enmarcados en un contexto histórico ('La lista de Shindler', 'Lincoln') pero se mueve como pez en el agua para contar historias maniqueas en las que los malos son malísimos y sin más enjundia que ser vencidos (ya sean humanos o animales) y en cuya fórmula también se mueve la última película de quien ha sido uno de los directores de cabecera, para la generación que ya entramos en el medio siglo de vida y de cine.
En este caso, en el de 'Los archivos del Pentágono', hay buenos que charlan mucho y apabullan con sus diálogos -gran cantidad de ellos gratuitos- a lo largo de un filme que, al menos para el consuelo, es ajustado de metraje, porque podíamos haber tenido que sufrir un mamotrético producto moralizante bajo la sombra del Oliver Stone de los noventa, hilvanando un JFK con un Happy End protagonizado por el periodismo buenista, ese que solo sale en los cuentos. La realidad no es así aunque lo fuera en un momento puntual. Y como a Spielberg le gustan los cuentos (¿lo he dicho antes?), aquí hay buenos y en este caso un solo malvado que, en un ejercicio de esos básicos que de vez en cuando practica el director de manera sonrojante, coloca tras la ventana con voz severa y cabreada, acerca la cámara y el resto lo hace un John Williams contagiado del simplismo del ying y el yang, y... ¡voalá! Nixon acaba transformado en Darth Vader.
Ya antes, a lo largo del metraje del filme, el espectador padece una extraña sensación general de desorientación. Cree estar viendo buen cine, quizás es lo que está reclamando ante la teórica categoría de quienes han hecho la película en cada uno de sus cometidos. Pero no logra encontrarlo. Se escapa ante una exposición de los hechos sin más vida que una tímida historia feminista tangencial y un periodismo también de cuento, de personajes demasiado impostados, impropios del director. Ni siquiera son creíbles los hippies protestando en la calle, que mueven los brazos como muñecos animados de la Digital Domain en 'Titanic'. Mientras la mayoría ve en Meryl Streep el Oscar, dislumbro desde el principio una artificialidad paroxística hasta en un vestuario (¡qué horror!) que convierten a la protagonista en una mezcla de la señora Doubtfire con Margaret Tatcher. Y solo cuando el director nos complace aposta, ya bien entrada la película, y Katherine Graham dice algo parecido a aquello de "el gato es mío y me lo follo cuando quiero", su papel y el sentido de la lucha por la verdad a través de un tabloide cobra un halo de vida entre tanta artificialidad y cristal de bohemia. ¡Y ay, ese flequillo de Tom Hanks...! Y como aperitivo, un inicio inconexo con minutos de batalla cámara al hombro (¿les suena?) con el que Spielberg pierde tiempo para decirnos -como si fuéramos cortos de mente- que lo que viene a contarnos va del Vietnam.
'Los archivos del Pentágono' ha fracasado en las nominaciones a los Oscar. Posiblemente los académicos también hayan sentido esta artificialidad o que no hay nada nuevo bajo el sol a pesar de que pudo haberlo. O una distancia desde el ojo y el corazón del director demasiado grande, y ya se sabe que cuando Spielberg no siente, el espectador acaba resfriado. Así ha sucedido en varias de sus películas. Ni siquiera John Williams está nominado, pero es que el maestro, que pone los puntos musicales como sólo los hacía Goldsmith, no ha escrito nada más allá de lo que ya ha hecho en ocasiones anteriores para el cine patrio yanki de los bajos fondos políticos. No hay más sino, eso sí, atino musical en general. Demasiado poco para competir con la frescura y el universo musical que abre Alexandre Desplat con 'La forma del agua', camino de acumular estatuillas. O con él mismo y su universo galáctico, que le ofrece mayores posibilidades de lucimiento y lo aprovecha como un niño... de cuento. De Spielberg. 


sábado, 13 de enero de 2018

'Tres anuncios en las afueras', el talento con toque de exceso


¿De qué adolece el cine actual? Principalmente, de guiones brillantemente desarrollados y con personajes que enriquezcan al espectador a través de sus interioridades, de sus aciertos y errores al menos correctamente perfilados por los directores. Por eso es muy de agradecer que 'Tres anuncios en las afueras' venga a romper la tónica generalizada del hastío que provoca la falta de talento maquillada con técnica aparente o envoltorios engañosos.
La película ganadora del Globo de Oro de 2018 no es solo la historia de una mujer que exige justicia por el asesinato y violación de su hija mediante métodos poco ortodoxos como la colocación de tres grandes vallas publicitarias. Mildred, una Frances McDormand inconmensurable, es la piedra angular de un retrato de la América profunda -y en sí de una sociedad global enferma de racismo, miedo e inmovilismo- con personajes que, cuando Martin McDonagh los ha metido ya en el bolsillo del público, vuelve a sacarlos para dar estratégicos giros a la historia: giros de protagonistas buscando su particular redención o exponentes del fracaso de sus relaciones sentimentales que actúan de conciencia de grillo de la justiciera en grado sumo en lo que se ha convertido Mildred, una pistolera del lejano oeste como así nos la presenta estilísticamente el director desde el inicio del metraje a través de la manera de mostrarla por espacios escénicos principales del pueblo. Contribuye a ello el compositor Cartell Burwell en estado de gracia en este filme ciertamente deudor de los Cohen, pero mucho más talentoso, oscuro y con ribetes que recuerdan asimismo al cine más maduro de Eastwood.
Lástima de los excesos que pululan en el aire. Lastran la seriedad del filme pero ni por asomo arruinan un extraordinario ejercicio expositivo de miedos, sed de venganza o la utilización de lo grotesco para desmoronar la pétrea actitud de la protagonista, a la que Peter Dinklage en su papel de enano protector la desnuda con sus palabras calificativas tocando a hundido como no lo había hecho otro personaje poniendo punto y final en una cena antinatura. Por su parte, Sam Rockell entrega totalmente su papel a una transformación, no sólo profesional, tras habernos mostrado un agente que roza lo disneyano cuando acompaña al jefe de policía, William Willoughby. ¿Son entonces los personajes grotescos-excesivos los que polarizan el filme más de lo que nos creemos pero sus perfiles en cada momento están tan excepcionalmente ubicados que el mecanismo funciona como un reloj que no nos permite apartar la vista? La respuesta es, probablemente, afirmativa. Si a ello le unimos momentos sublimes como la réplica al sacerdote que acude a casa de la protagonista, las epístolas póstumas que dedica Willoughby o la secuencia del cervatillo junto a las vallas (la 'pistolera' McDormand se desmorona aquí), estamos ante una firme candidata a cosechar estatuillas en los próximos Oscar.

viernes, 12 de enero de 2018

Guillermo del Toro, ganador del Globo de Oro a mejor director: 24 años desde su primera visita a España


El cineasta mexicano Guillermo del Toro acaba de ganar el Globo de Oro por 'La forma del agua'. Hoy consagrado por su particular universo y manera de entender la relación entre el ser humano y el monstruo, la primera vez que vino a España fue en 1993 para presentar en el Festival de Sitges su película 'Cronos', con un inconmensurable Federico Luppi como protagonista.
Allí estaba yo, hace nada menos que 24 años. En el nuevo trabajo en vídeo de mi canal Youtube-Último Estreno os ofrezco declaraciones que Guillermo del Toro hizo en aquella ocasión recién presentada 'Cronos', rescatadas de mi archivo. Asistí a su rueda de prensa y posteriormente estuvimos en el paseo marítimo de Sitges, haciendo una entrevista y tomando algo. De todo lo que me dijo, me quedo con aquellas románticas palabras que han marcado su carrera: "La primera vez que vi una película de horror tenia dos años y medio (...) Me levanté una noche en la cuna para ir a mear y de pronto vi el suelo de mi cuarto infantil tapizado de manos verdes y monstruos en el WC. Le dije a los monstruos "Si se vuelven ustedes mis amigos, les prometo serles fiel toda la vida mientras me dejen ir a mear". Así que, a partir de que pude ir a mear, estoy aquí".
Este vídeo está basado en una grabación que subí en el espacio de Último Estreno en Ivook cuando Guillermo estuvo nuevamente en España el pasado octubre de 2017.
Seguro que disfrutáis de su curioso contenido, en el que incluso el director de 'El laberinto del fauno' hablaba hace casi dos décadas y media de una película que iba a rodar sobre políticos y vampiros (!) que jamás vio la luz.

martes, 26 de diciembre de 2017

154 años del nacimiento de Charles Pathé, uno de los padres del cine


 Si Charles Pathé no hubiera nacido hace hoy justamente 154 años, el cine no lo conoceríamos como es ahora.
Descubrió su pasión por el fonógrafo cuando iba en bicicleta por una feria parisina. Comenzó a soñar con las posibilidades que veía en el desarrollo de la imagen, y con sus ahorros y mucha tenacidad, comenzó a producir películas hasta llegar a ser el padre de una de las mayores empresas cinematográficas de antes de la Primera Guerra Mundial. Su símbolo, el famoso gallo que aparece en sus créditos, dio la vuelta a Europa.
En aquellas peliculitas -que no eran tales en esos años de naciente desarrollo del cine sino 'ambiciosos' proyectos- contó con el español Segundo de Chomón en varias ocasiones, especialmente en 'Vida, pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo'. Chomón fue el responsable de la fotografía de aquella producción, impensable hasta entonces, de más de 40 minutos de duración, con un año de trabajo y el coloreado de fotogramas a mano. 
Pathé no corrió buena suerte a pesar de ser capital en la historia del cine, en la que Francia tiene grabada con letras de oro a los padres de este invento tan maravilloso: Méliès, Zecca, Alice Guy...
Afortunadamente, no es necesario ir a París para conocer una muestra del cine de Pathé. En Youtube podemos encontrar muchas cosas muy interesantes.
Y ya que estamos en fechas navideñas, mi emotivo homenaje en el 154 aniversario de su nacimiento a Charles Pathé con un fragmento que es nada menos que el inicio de la película que 'la productora del gallo' estrenó en 1905 dedicada a la historia de Jesucristo, y en cuyas secuencias podemos ver una ingenua anunciación del ángel, la estrella de Belén anunciado el nacimiento, los Reyes Magos... No os lo perdáis, son solo 5 minutos. Impagable. El resto del vídeo lo dedico a Pathé contando algo de su obra.
Quienes estuvieron en la conferencia que el pasado año ofrecí en la Academia de San Romualdo sobre la historia de Jesucristo en el cine recordarán que ofrecí una secuencia de esta película, si bien era la resurrección, también sin desperdicio. Pero mejor ahora adaptarnos a las fechas navideñas :-)
Aquí la conferencia, por si hay alguien masoquista que quiere verla entera:


martes, 19 de diciembre de 2017

'Star Wars VIII: The Last Jedi'. Que la fuerza nos siga acompañando




Disney puede hacer películas bajo el epígrafe de Star Wars hasta superar las de Wong Fei Hung o la saga de James Bond. Al fin y al cabo llevamos cuarenta años observando la lucha entre el bien y el mal, que no dejan de ser los conceptos que equilibran el universo, y con mayor o menor acierto, la creación de personajes en torno a la producción cinematográfica sinópticamente más maniquea de la historia. De personajes y de árboles genealógicos propios de folletines televisivos. Un cóctel que, aderezado con la rienda suelta a la espectacularidad, a la ópera musical creada por John Williams y al regreso estratégico e inteligente de los personajes incontestables en el momento adecuado, da como resultado películas que van a satisfacer a los millones de seguidores con los que cuenta la odisea galáctica que en su día creara George Lucas y que ahora controla la factoría de animación más importante del planeta que, aspectos económicos y de distribución aparte, ha querido dejar su impronta como responsable de los dos últimos episodios, marcando roles en ambos guiones en los que queda patente una desmitificación dosificada de los protagonistas en situaciones estratégicas, de los que no se escapan personajes secundarios que tanto gustan a la Disney a la hora de crear situaciones cómicas más cercanas a Timón y Pumba que a la esencia de Chebwacca o BB-8. Incluso se permiten rebanar por la mitad a temibles líderes creando una sensación general en el espectador de vulnerabilidad casi cómica o de Skywalker quitarse las motas de polvo de su ropa con un gesto mitad disneyano mitad Lucas ‘asesorando’ con remembranzas de la dupla formada con Spielberg sobre el arqueólogo más famoso del mundo encarnado, curiosamente, por quien dio vida a Han Solo.
Y así, esta octava parte, ‘The Last Jedi’, podemos mirarla más allá que con la condescendencia si somos seguidores de la saga, porque la obra está a la altura de lo que se espera. No así si no llegamos al grado de iniciados, si somos incapaces de responder a un examen de preguntas básicas: qué parentesco tienen Luke y Leia, ésta y Kylo Ren, quién era Anakin… Interrogantes básicos para quienes vivimos en este constante universo galáctico pero no tan accesible para quienes quieran ver en ‘The Last Jedi’ el resultado de una exposición trágica de hasta donde es capaz de destruir el poder de la oscuridad, la lucha política –algo timorata en esta nueva secuela-, el sentido de la justicia y otros valores que podemos encontrar en una película que se prolonga demasiado en el metraje, en unos primeros sesenta minutos que se convierten en una vuelta de tuerca de tantas horas predecesoras a las que se las versiona en muchas ocasiones junto con revisitaciones de personajes (Benicio del Toro no deja de ser la versión 2.0 y tartamuda de Lando Calrrisian), algo que se transforma en una seria amenaza de naufragio para el filme. Pero la película remonta en una última hora épica, en la que en ocasiones es deudora de la mejor de la saga o al menos la más conceptualmente madura –entiéndase ‘El imperio contraataca’- y en otras se transforma en un western galáctico que culmina con un cara a cara metafísico de gran envergadura resolutiva con un Mark Hamill sobrado para el papel, al que Adam Driver (Kylo Ren) trata de dar la talla, aun desgraciadamente lastrado por un tratamiento grotesco –insisto, disneyano- de los personajes del lado oscuro del filme.
Tras 40 años de saga, el folletín galáctico y familiar se sostiene mientras la esencia de la Fuerza –con mayúsculas- se mantenga de generación en generación –acertada e intencionadamente actualizado en una mujer, por cierto-, se administre en pantalla y, en el caso de ‘The Last Jedi’, los espectadores más incondicionales, que son muchos, sonrían inconscientemente al ver en pantalla el regreso de Hamill-Fisher, cuya binomio sirva para que una entrañable melancolía se convierta en la argamasa que une a los espectadores con la saga. 
Que la fuerza nos siga acompañando. En el vídeo de inicio podéis ver mi opinión con más detalle y algún curioso aspecto de la banda sonora de John Williams.